Coetáneo con el Padre Mueriel, el padre Jandilla vivio la postguerra predicando y creando escuelas por los campos del oeste de Casas Viejas. Las condiciones de vida eran pésimas. En este relato de su hermano en su libro ya citado nos habla de estas condiciones de vida, de las chozas, de la laguna de la Janda y de «los Rojos». Los matices reflejan el posicionamiento ideológico, obviamente, del autor, pero el relato en su conjunto resulta esclarecedor de las condiciones de vida en este entorno en aquella época:
«El panorama de España en plena guerra era desolador. Pero no era más optimista el que en Andalucía habían dejado las épocas anteriores de monarquía y república: miles de chozas llenaban sus campos; enorme la ignorancia y altísimo el porcentaje de analfabetos; muy bajo el nivel de vida; sueldos cortos, gran número de obreros eventuales; enfermedades endémicas, sobre todo el paludismo, verdadera plaga de entonces… La laguna de La Janda, siempre encharcada, fue un foco de paludismo, una gran plaga que tuvieron que soportar en esta región hasta muy avanzada la postguerra… Un motivo de gran preocupación para todos los campos fueron, en los primeros años, las cuadrillas de rojos que quedaron huidos por la sierra y que andaban mucho por los sitios que el Padre recorría. De 1940 a 1943 había un grupo en la sierra de Benalup, Los Barrios y Alcalá, pero se acercaban con frecuencia a su jurisdicción. Pasaron  muchas noches en lo alto de la Casa de los Pájaros. Todas las semanas pasaba el Padre por Charco Dulce donde estaban, pero nunca se metieron con él…Después de la guerra, el hambre vino a complicar este estado de cosas de manera alarmante. «La maestra me ha avisado de estar una niña gravemente enferma; he ido a verla y la pobre ha hecho su primera y última confesión y comunión. Un cuadro de choza como para verlo. Choza, como todas, de paja de la laguna, muy pequeña; camas de cuatro palos y por encima unas cañas que sostienen un mísero costal de paja que hace las veces de colchón. Son siete hermanos y el padre está sin trabajar desde hace un mes por causa de la lluvia; por no tener dinero no han podido llevarla al médico de Medina, y al final la llevaron con dinero prestado cuando ya no tenía remedio; en fin; uno de los cuadros que casi a diario me toca ver de cerca en una y otra parte». (A sus amigos de Huércanos)
La fotografía también es del libro El Padre Jandilla

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