Hace tiempo que no te hago una entrada y hoy voy a hacerla especial. Voy a hablar de los tiempos del Padre Muriel. No había catequesis, había catecismo. Todos los niños que íbamos a la escuela nos encontrábamos con el Padre Muriel. A algunas personas le aportó cosas pero a mí y al 99% igual que a mí no nos aportó nada. Pues después del dichoso catecismo se sorteaban unos cundi de pan. Pues en el sorteo había cinco cundi para doscientos niños. Entrábamos “enmallaos” y salíamos peor. Y lo más que llevábamos puesto era una “sariana” o jersey. Esa era la miseria que había en Casas Viejas o Benalup, como les quieras llamar. Mucha, mucha, pero que mucha miseria, aunque los suyos a buen recaudo. Pero no todos los de los suyos, alguno si, otros igual que los demás.

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