La poesía del Capitán Rojas y la canción de «Mi jaca» o «La bien pagá», «Falsa monea», «Échale guindas al pavo», «Los piconeros», «Soy minero», «Adiós a España» o «¡Ay mi sombrero!» tienen en común que fueron escritos por el mismo autor. Ramón Perelló. Este anarquista fue director del periódico Cartagena Nueva hasta que el se fuera al periódico alicantino Liberación y lo sustituyera Pérez Cordón, el marido de María Silva Cruz. Ya erá un conocido autor de éxitos de copla andaluza como «Mi jaca», «La bien pagá», «Falsa monea» o «Échale guindas al pavo». Militó como escritor anarquista y tiene frases tan significativas de esa época como: «Torpe de mí, que no quiero mandar ni ser mandado…» publicaría en su diario. Cuando terminó la guerra, fue detenido, sometido a consejo de guerra y condenado a muerte. Pena después conmutada. Permaneció en diversas cárceles hasta mediados de los años cuarenta. Después reanudó su carrera de autor de éxito y guioniesta cinematográfico con letras para Antonio Molina -¿quién no conoce «Soy minero»-, Lola Flores y Manolo Escobar. Murió en Madrid en julio de 1978. Como tantos para sobrevivir tuvo que reconvertirse. Así se dedicó a escribir letras de canciones tan famosas como las que he señalado al principio. Muchos del bando republicano siguieron un proceso parecido como Eduardo de Guzmán que se dedicó a escribir novelas del oeste con el seudónimo de Edward Goodman o Gila o Miguel Vallejo o Juanito Valderramas.
La poesía del Capitán Rojas y la canción de «Mi jaca» o «La bien pagá», «Falsa monea», «Échale guindas al pavo», «Los piconeros», «Soy minero», «Adiós a España» o «¡Ay mi sombrero!» tienen en común que fueron escritos por el mismo autor. Ramón Perelló. Este anarquista fue director del periódico Cartagena Nueva hasta que el se fuera al periódico alicantino Liberación y lo sustituyera Pérez Cordón, el marido de María Silva Cruz. Ya erá un conocido autor de éxitos de copla andaluza como «Mi jaca», «La bien pagá», «Falsa monea» o «Échale guindas al pavo». Militó como escritor anarquista y tiene frases tan significativas de esa época como: «Torpe de mí, que no quiero mandar ni ser mandado…» publicaría en su diario. Cuando terminó la guerra, fue detenido, sometido a consejo de guerra y condenado a muerte. Pena después conmutada. Permaneció en diversas cárceles hasta mediados de los años cuarenta. Después reanudó su carrera de autor de éxito y guioniesta cinematográfico con letras para Antonio Molina -¿quién no conoce «Soy minero»-, Lola Flores y Manolo Escobar. Murió en Madrid en julio de 1978. Como tantos para sobrevivir tuvo que reconvertirse. Así se dedicó a escribir letras de canciones tan famosas como las que he señalado al principio. Muchos del bando republicano siguieron un proceso parecido como Eduardo de Guzmán que se dedicó a escribir novelas del oeste con el seudónimo de Edward Goodman o Gila o Miguel Vallejo o Juanito Valderramas.