
cinco lustros sembrando Evangelio,
derramando semillas de paz;
cuántas almas por ti ya enseñadas,
-operario de Dios ejemplar-
¡Cuánto tiempo las redes echando!
¡Qué paciencia en saber esperar!
¿Cuántas almas pescadas a Cristo?
Solamente Él y Tú lo sabrán.
¿Cuántos días al montes marchaste
y volviste cansado de allí,
por traer a la oveja perdida
en tu hombro otra vez al redil?
Cuántas veces te habrás obligado
las palabras de Cristo a decir:
(por ser Sacerdote, y quererlos)
“Dejad que los niños se acerquen a Mí”
habrás puesto los brazos en cruz,
con el llanto en los ojos rezando,
por las almas de tú Benalup.
Benalup que lo sabe y te adora,
benalup te será siempre fiel;
Y sus hijos dirán, como ahora:
“Que Dios os lo pague, Padre Muriel”
Oh valiente soldado de Cristo,
sacerdotes todos, como tú;
muchos pueblos tuvieran la suerte
de encontarlo como Benalup.
En tus “Bodas de Plata” queremos
de este metal, lápida y cincel,
donde en letras preciosas grabemos,
el nombre querido del Padre Muriel.
Cinco lustros con el Sacerdocio,
que es oficio de espinas y cruz;
si supiste, hacerlo admirable,
que pregunten aquí en Benalup.


