Parece claro que el que se contradice es el periodista, pues Azaña habla sin tapujos en sus diarios de los Sucesos, lo que ocurre es que de lo que dice se desprende lo contrario que pretende demostrar el periódico. Lo de «monstruo» deja bien claro desde donde se comentan estos diarios. “El 23 de febrero comenta el debate parlamentario con estas palabras: Arremetida del grupo extremistas (¿) que se ha entretenido en pasear cadáveres por el salón de sesiones. Alianza de Rodrigo Soriano y del general Fanjul; de republicano, que se llaman revolucionarios, y de monárquicos…La pretensión de estos buenos señores es que el Gobierno autorizó los excesos cometidos en Casas Viejas, y que en primero de febrero, cuando se habló de ello en las Cortes, yo los conocía y engañé al Gobierno y a la mayoría …
…Quedaron esculpidas las tres figuras abominables que planearon la matanza: Menéndez, Casares y Azaña.
Menéndez, un asesino vulgar. Casares, incurable y sádico, que se compacía en los tormentos.
Azaña el impulsor de la hecatombe que animaba a producirla con una frase digna de un capitán de bandidos: ¡Los tiros, a la barriga, a la barriga!.”
Hay un principio periodístico que indica que el final de los artículos debe ser reservado para lo más importante y contundente de la trama. Aquí la frase que nunca dijo Azaña de los tiros a la barriga ocupa ese papel. El objetivo de este artículo, en plena Guerra Civil, era ahondar en el despretigio de Manuel Azaña y se vuelve a
utilizar lo mismo que durante la Segunda República; Los Sucesos de Casas Viejas. Población que nada les importa, ni a unos, ni a otros (Azaña llegó a decir en el pleno de las Cortes del 2 de febrero de 1933 “en Casas Viejas o en la última aldea perdida del rincón de una sierra, donde el Estado no tiene ni siquiera agentes directos de su autoridad o tiene, a lo más, una pareja de la Guardia civil…en el risco de una sierra, unos pobres hombres hambrientos, maltratados por la desgracia, trabajados por propagandas disolventes e infecciosas”) Una vez acabada la guerra, estos tres diarios robados pasaron a la biblioteca de Franco, donde permanecieron hasta que en 1996 la por aquel entonces ministra de Educación y Cultura, Esperanza Aguirre, los recibió de manos de Carmen Franco, la hija. De ahí pasaron a Aznar, posibilitando éste su publicación, siendo prologada por el profesor Santos Juliá. A su presentación acudió el entonces presidente del gobierno José María Aznar para dar a entender que su gobierno era, en parte, el verdadero continuador de la obra política de Manuel Azaña. Me gusta el título de esta entrada.
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Un pensamiento en “EL ESPERPENTO DE LOS DIARIOS ROBADOS DE AZAÑA. Y 2

  1. PREMIO SUNSHINE AWARD, nominado por
    http://tarjetaspostalesantiguas.blogspot.com
    de Miguel Roa
    Enhorabuena

    Las reglas del premio :
    1- Agradecérselo a quién te lo ha dado
    2- Escribir un post sobre ello
    3-Entregarlo tú mismo a 12 blogs que consideres que se lo merecen
    4- Poner un enlace de los blogs premiados
    5- Mandar un correo o comunicado comunicándoselo

    La imagen para colgar en tu post sobre el premio la encontrarás en:
    http://2.bp.blogspot.com/-DYP7Cfa2jug/TfuDJxLhejI/AAAAAAAAA1Y/NCAlwuYP4vw/s1600/premiomio%255B1%255D.jpg

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