Diego Caro en su libro Historia de Medina cuenta: “ En el mes de septiembre de 1821, la Diputación nombró como comisionado de la colonia al diputado provincial asidonense Francisco Montes de Oca y pidió al cabildo de Medina que tomase un acuerdo solemne a favor del proyecto, pero éste lo rechazó, argumentando el perjuicio que le causaba perder 9.000 fanegas de sus mejores tierras. Un planteamiento que repitieron los labradores y ganaderos de la localidad y ciento veinte vecinos que presentaron una exposición ante el Ayuntamiento, en el que denunciaron la inviabilidad del proyecto, por no dotar a los colonos de capital y por la insalubridad de la zona elegida, al mismo tiempo que exigían el debido respeto a la propiedad particular, como eran las tierras de Propios de la ciudad.
El cabildo asidonense hizo suyos estos argumentos y elevó una segunda exposición a la Diputación, con el ambiente en el pueblo cada vez más enrarecido por el rechazo de los vecinos a la fundación de la colonia, a costa de las tierras municipales. La institución provincial decidió enviar una comisión a Medina para entrevistarse con las autoridades municipales y, finalmente, tuvo que modificar el proyecto original, eliminando sus aspectos más novedosos, hasta quedar convertido en un mero reparto de tierras, para 230 braceros que fueran vecinos de la localidad. Pero el Ayuntamiento siguió obstaculizando la iniciativa… A finales de 1822 se fijaron los edictos con las suertes que habían correspondido a cada colono y se ofreció un premio de dos mil reales a los cuatro primeros colonos que levantaran sus casa. Llegaron a asentarse algunos colonos, pero la restauración del absolutismo fernandino le dio al Ayuntamiento la oportunidad de acabar con el proyecto”. Luego a base de asentamientos incontrolados y siempre con la oposición del Ayuntamiento el pueblo fue creciendo hasta finales del siglo XIX que conoció un gran desarrollo. Pero nos interesa resaltar en este momento que en sus inicios el Ayuntamiento de Medina y sus pobladores se negaban a la creación del nuevo pueblo «para conservar sus excesivos términos», así como que estaba «el ambiente en el pueblo cada vez más enrarecido por el rechazo de los vecinos a la fundación de la colonia». Ambos elementos se van a repetir en la transición democrática, en el proceso que condujo a la segregación de Benalup. Es decir, tanto en la creación de la localidad, como en la creación del municipio independiente el ayuntamiento matriz y su población presentan un fuerte enfrentamiento.

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