Para la Semana Cultural de 2011, en el Departamento de Ciencias Sociales del IES Casas Viejas decidimos hacer una exposición sobre la ganadería que constó de dos partes bien diferenciadas: una maqueta sobre una explotación ganadera y una exposición de fotografías, de Jerome Mintz, sobre esta temática; los textos de la exposición los redactamos José González, Enrique Carabaza y el que suscribe. Me ha parecido oportuno traeros esas fotografías acompañadas de los textos, que en algunos casos han sufrido ligeras modificaciones y en otras aparecen tal cual.
La posibilidad que facilitan los blogs de que estas fotos y textos perduren en el tiempo y se extiendan en el espacio, haciendo accesible esta información, me ha hecho inclinarme por su publicación.
Empezamos esta sección con esta magnífica foto en la que aparecen el Triguito y Trescuartillas. Mintz seguramente les pidió permiso a Diego el Triguito y a José Zumaquero Montiano, Trescuartillas, para fotografiar una escena que a él le llamaba mucho la atención, pues sabía que se trataba de inmortalizar un mundo que se acababa, un mundo que a los protagonistas no les parecía nada especial, pues lo llevaban haciendo toda la vida.
No solo los animales como medio de transporte nos indican que el desarrollo fue tardío en este pueblo, también el techo de castañuela de la casa del fondo. Eran los inicios del servicio municipal de recogida de basuras y de la desaparición de los vertederos que había por doquier en la localidad. El burro de Trescuartillas pertenece a la raza andaluza o de Lucena, es un animal muy robusto, poco propenso a enfermedades, y muy sobrio en su alimentación. El mulo del Triguito es más apropiado para realizar esfuerzos mayores, como arrastrar un carro. El mulo, como se sabe, es el resultado del cruce de la raza caballar y la asnal.
Esta escena de la calle Medina, hoy Independencia, ha quedado para la posteridad porque a Jerome Mintz le pareció propia de un mundo que estaba llamado a desaparecer. Hoy, cuarenta años después, la observamos con un poco de nostalgia y con agradecimiento a quien nos permitió saber cómo fuimos y a los que con su sufrimiento y tesón armaron los cimientos de la sociedad actual. Y dispensad una sugerencia: ampliad la foto y recrearos en su indolente cotidianidad y grandiosa belleza.
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