Hoy os traigo tres recortes de periódico que he encontrado en la Hemeroteca Digital de la Biblioteca Nacional. Son dos artículos de 1887 y 1888 criticando al cura de Casas Viejas y otro sobre la creación del partido republicano en este pueblo de 1911, en el periódico republicano El País. Los dos escritos pertenecen a la revista Las Dominicales del Libre Pensamiento que comenzaron a publicarse en Madrid semanalmente el domingo 4 de febrero de 1883. Sus impulsores fueron Ramón Chíes y Fernando Lozano Montes.
Esta revista era un medio de comunicación que los republicanos de finales del siglo XIX utilizaban para difundir sus ideas. Su línea anticlerical, republicana y masónica es evidente. No obstante, «muestran una cierta moderación en cuanto al tema religioso, ya que el semanario se muestra muy abierto, pues considera librepensadores a todos «cuantos con recto criterio de libre indagación racional, rechazando todo dogmatismo, llegan a conclusiones tan opuestas en el orden de la filosofía como el ateísmo y el espiritismo» (Las Dominicales del Libre Pensamiento, 6-3-1886). Por lo que se refiere a la política, su postura es nítidamente republicana, pues consideran que el libre examen, y la libre conciencia, precisan de la necesaria libertad religiosa y política: «es imposible separar la libertad religiosa de la libertad política; la libertad de pensamiento de la República».
El primer escrito que aparece en las Dominicales del Libre Pensamiento sobre el cura de Casas Viejas es de fecha 3-9-1887.
“El señor cura de Casas Viejas debiera dar ejemplo de moderación cristiana y de buena crianza, si no quiere defraudar los intereses públicos dejando de ganar honradamente el sueldo que recibe del Estado. Encolerizarse y enfurecerse contra una persona ilustrada queriendo obligarla sin razón ni justicia a que se quite el sombrero en medio de la calle, como lo ha hecho recientemente, y entregarse a este género de accesos de cólera con frecuencia, no puede dar otro resultado que sembrar la guerra entre el ciudadano pacífico, desatando las pasiones y ocasionando quizá lances desagradables de los cuales será el sólo y único responsable.
De seguir así aconsejamos al alcalde que obligue al presbítero a ir a escuchar la lectura del evangelio en casa de cualquier vecino respetable y morigerado, para que aprenda a ser dulce, bondadoso y tolerante como Cristo, aunque no su Iglesia, manda y enseña”.

Se refiere seguramente este escrito a un enfrentamiento entre el cura del pueblo y, posiblemente, el autor de la información. Posiblemente el detonante del enfrentamiento vino ante la negativa de la autodenominada persona ilustrada de quitarse el sombrero ante el paso del sacerdote. Establece claramente que las autoridades civiles deben estar por encima de las esclesiásticas cuando aconseja al alcalde que rectifique la postura del cura.

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