Hacia otra forma de explotación
A partir de la década de los noventa, consolidada la modernización y la tecnología punta en la explotación, comienza otro proceso de adaptación a las nuevas circunstancias. Nos referimos al traslado de la mayor parte de los campesinos fijos del poblado a otras poblaciones del entorno y la necesidad de utilizar una menor cantidad de mano de obra o/y de reconvertirla.
Para afrontar estos retos se ha elegido una metodología lenta y lo menos traumática posible, no obstante, sobre todo en lo que se refiere a los expedientes de regulación de empleo, han aparecido algunas dificultades. También existieron conflictos sindicales y huelgas de los trabajadores, como ésta que recogió en un artículo en el País, el 13 de Noviembre de 1999 Antonio Hernández Rodicio.
Como para el resto del sector agrario español, las subvenciones de la UE constituye una parte muy importante de su renta. De hecho, se calcula que un 30% de la renta agraria viene dada por las ayudas comunitarias. Las Lomas ocupa todos los años el número uno en el ranking de esas subvenciones que aporta la PAC. Ello constituye también fuente de titulares en los periódicos.
Finalizando el 2007 hay cosas que han cambiado en la finca las Lomas y otras que no lo han hecho. Ya no es la explotación que genera tanta demanda como antaño, siendo el eje y motor de la economía de la comarca. La explotación ha seguido la evolución lógica de la empresa, que, al igual que la agricultura con respecto a la economía española, juega un papel secundario, aunque sus números absolutos siguen siendo importantes. Han desaparecido del poblado las casas destinadas a los trabajadores – continúan la de los mandos intermedios y las de la familia- y las relaciones personales como se establecieron desde la década de los sesenta a los ochenta. Continúan algunos edificios como el colegio de primaria y secundaria obligatoria, las oficinas, la iglesia, …, prosigue la importancia de la ganadería autóctona (aquella originaria explotación de la finca continúa, pero sometida a una alta selección, que han convertido su ganadería Tamarón en una de las más famosas y prestigiosas de España) y de la caza, atraídos por ella sigue acudiendo una parte de la élite social española (para compatibilizarla con la agricultura son necesarios esfuerzos importantes como la no utilización de productos que pudieran resultar tóxicos o la siembra específica de parcelas para su consumo). Siguen menudeando por el interior de la finca las perdices y los faisanes. Para tareas puntuales en la recolección continúa siendo necesaria la utilización de grandes cantidades de trabajadores eventuales.
Esta visita nos puede retrotraer a tiempos donde la religión y la moral católica tenían un gran peso, la función social de la tierra se llevaba también al territorio de las relaciones personales; a veces, la empresa movilizó grandes recursos para socorrer a personas concretas del poblado, donde se vivió de una forma distinta al entorno, teniendo como base la tierra y la historia… (algunos aspirantes a sociólogos afirman que eso impregna carácter y que se extiende) . Tan pegada al devenir histórico, tan visceral y trascendente para la población, Las Lomas no deja a nadie indiferente, los posicionamientos a favor o en contra son abundantísimos. Es un producto de la historia de España y tener consecuencias sobre su entorno es lo que parece que buscaba aquella “mentalidad de gran capitalista impregnada de paternalismo” de José Ramón Mora Figueroa, desde que en los años cuarenta comenzara a llevar a cabo este trascendente proyecto y esta inmensa realidad…
