Anoche  vivimos momentos de emoción muy fuertes para los que hemos desarrollado o/y desarrollamos nuestra labor profesional y educativa en el IES Casas Viejas. El acto, largo e intenso, reflejó el pasado del centro con gran importancia, como no puede ser de otra forma, del y desde el presente. Pasado y presente se conjugan con un futuro incierto, pero que afrontamos con el gran capital que hemos atesorado en el ayer y en el hoy, los cuales se vieron representados en el acto. Como viene a decir  Amaral en una canción no podemos olvidar de donde venimos, porque es todo lo que tenemos.
Tanto las redes sociales, como las páginas web, como otros blogs se han hecho eco de este acto conmemorativo del 25 aniversario. En K-5 televisión se emitió el acto en directo. Hubo 344 visitas procedentes de 322 internautas. Otro dato de la fuerza que tiene este IES. Quiero publicar en este blog alguno de los textos que se leyeron anoche en el teatro. Voy a empezar con un fragmento del escrito de Juan V. Ponce, el primer director del IES Casas Viejas (Francisco González Cabaña, aunque ejerció como tal de 1987 a 1990 lo hizo en calidad de Jefe de Estudios de la extensión). Había escuchado muchas historias (desde que hubo un referendum entre la comunidad educativa hasta que existieron grandes reticencias al nombre elegido) sobre el modo y las causas del nombre del IES Casas Viejas. Este escrito me aclara el cómo y el por qué de aquella decisión, acertadísima bajo mi punto de vista. «…Cuando llegó la hora de ponerle nombre al centro, estuvimos atascados varos días sin saber a ciencia cierta hacia qué lado tirar. La lamparita se nos encendió un buen día que después de la reunión de dirección nos fuimos a comer, (para variar, como siempre, paella a una de las ventas que estaban en la carretera de Vejer, Miracielo u otra que había por allí cerca).
Durante la comida, la conversación se centró en los sucesos de Casas Viejas y Seis Dedos y fue entonces cuando entre bromas y serio se nos ocurrió que la mejor forma de mantener viva la memoria de lo ocurrido era darle el nombre de Casas Viejas al instituto.
Recuerdo que cuando lo propusimos a la gente joven le parecía algo ya pasado y no les decía nada, a los mayores les traia a la memoria hechos nada felices y sólo las personas de mediana edad veían con agrado el nombre. Principalmente para atraer la curiosidad entre los más jóvenes elegimos el nombre de Casas Viejas para el nuevo Instituto».

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