Si tienes fotos de la romería de la Yeguada, antiguas o recientes, y las quieres mandar puedo hacer una presentación entre todas las que me lleguen. salustiano.gutierrez@gmail.com
El origen de las fiestas de Malcocinado esta ligado a la formación de la Comunidad de Campesinos. En 1934 la Junta Directiva a sugerencia de la Asamblea organiza una comida para todos los colonos que va a ser el origen de estas fiestas. Mataban gallinas, cochinos y alguna vaca.
Al segundo año, además de la comida jugaron un partido de fútbol, organizaron carreras de cinta en caballo, planificaron juegos para los más pequeños… Los familiares de Casas Viejas acudían en masa, lo mismo que durante los años posteriores por fiestas. Adolfo Vazquez en un artículo laudatorio del proyecto de Reforma Agraria lo cuenta así: “la alegría de los días de fiesta en Casas Viejas se manifiesta yendo los vecinos del pueblo a Malcocinado, donde no hay miseria, en lugar de ir los de la finca al pueblo, como ocurre allí donde se trabaja a desgana”. Con la llegada del franquismo cambiaron muchas cosas. Aunque las fiestas continuaron siendo de un solo día se siguió celebrando una comida colectiva, se les dotó de un fuerte carácter religioso y pasaron a celebrarse en honor al patrón de los campesinos (San Isidro Labrador). Seguían viniendo los familiares benalupenses de los colonos, al caer la tarde se montaba a la Virgen y a San Isidro Labrador en una carreta junto con los niños que hubieran hecho la comunión ese año y partían rumbo a Benalup acompañados de todos los familiares. Progresivamente la romería en los pinos se fue convirtiendo en lo más importante de la fiesta. Luego, a partir de los ochenta la fiesta sufrió grandes transformaciones que hacen que pierda su carácter de romería y se convierta en una fiesta al uso de las demás. Decía la comparsa Primavera en 1982 sobre dicha fiesta.

¡Qué bonita estaba la Yeguada
en aquella romería!
¡que fiesta más popular
rebosante de alegría!.
Con su gran pinar y bello poblado
lo tenía todo “pa” ser la mejor
de cuantas se celebraban
en toda esta región.
Pero hoy le han quitao el encanto de fiesta campera
y la han convertido
en una feria cualquiera.
¡Que bonito los pinares!
colorido de las muchachas
que lo alegraban con sus cantares.
Por la tarde adornadas
las carretas llenas de niños
que cantan coplas a la Inmaculada.
En la alameda el pueblo entero la recibía
mientras tocaban toas las campanas por alegría
y los jinetes con sus caballos a mano alzada
formaban calle mientras la Virgen
atravesaba.
Y luego el paseo la calle San Juan
rebosa de gente ¡que barbaridad!
El cine y los bares como en Carnaval.
Esa era una fiesta con rumbo y cartel
Y hay que procurar que sea lo que fue.

En la fotografía las familias de «Maravillas» y Alfonso Pérez Blanco de Romería en la Yeguada.
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