En reconversión las Lomas y el sector agrario y con
los lógicos límites que tiene la construcción, el turismo, basado en el inmenso
patrimonio natural y cultural que atesoramos, se presentaba como una hermosa
alternativa. Aunque, con el escepticismo propio que se mama en esta tierra los
proyectos del campo de golf y de Utopía parecían algo más que una posible
alternativa.

Hubo otros, que se aprovecharon de ellos, compraron, vendieron, especularon
y especularon. Yo recuerdo absurdas comparaciones en los bares sobre que iba a
ser más trascendente para esta tierra, si las Lomas o el campo de golf. La
euforia se destapó y se infló hasta límite insospechados, hubo hasta quien
defendía que renunciáramos a nuestras señas de identidad porque el presente y
el futuro era otro, era el golf. Ahora el campo de Golf también ha entrado en
crisis. Nos lo cuenta una crónica del Diario de Cádiz, en ella Bernard Devos,
el propietario declara: “El problema viene de dos años atrás, cuando la
rentabilidad empezó a caer. Nos hemos topado cara a cara con la crisis y nos
hemos encontrado sin liquidez y sin ayuda de los bancos…El empresario lamenta
que nunca haya obtenido subvenciones públicas para su proyecto y que las
administraciones no hayan cumplido su compromiso de habilitar una entrada al
complejo, que ahora se realiza por un camino habilitado en medio del pueblo”.
En otra entrevista posterior expone su punto de vista, con algunas críticas y autocrítica bastante interesante.

Lo cierto es que después del encanto, le ha sucedido
el desencanto. Con las Lomas, donde mucha gente creían que tendrían trabajo
para toda la vida, con la construcción en la que creían que se podían basar
para vivir estupendamente toda la vida o en el campo de golf al que mucha gente
vieron como el instrumento a utilizar para alcanzar el cielo económico y vital.
Y ahora nos ha tocado la crisis y por eso me acordé del cuento que os
comentaba en la entrada anterior de esta serie, aquel en que la niña desenchufa
de la máquina que le daba la vida a su amiga para poder mirar por la ventana.
Después de hacerlo la trasladaron a esa cama y cuando miro por la ventana, sólo
vio una triste pared de ladrillos. Pero no quiero terminar el pots así, como
dice el famoso programa de Canal Sur “la respuesta está en la historia”. En las
veces que la gente ha caído en esta tierra, en las ocasiones que el encanto ha
desembocado en tragedia, en los momentos tan malos que han tocado vivir o en
las situaciones más difíciles que estas de las que se han salido, siempre, de
la misma forma, levantándose, continuando y respirando para no ahogarse.

La foto es de Jerome Mintz
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