Hoy traigo a este
fotoblog una de las fotos que más me gustan. Tiene su historia, claro. Cuando
estábamos recopilando fotos en el 2004 para una exposición de fotos, José Rodríguez
González, el primer benalupense que le ha devuelto la visita a Jerome Mintz,
trajo esta foto. Todavía recuerdo la emoción de aquel momento. Si estábamos
hartos de fotos de bodas y señorío, si nos sobraban fotos de niños en la
Alameda de fiestas, aquí había una foto auténtica, natural. Un hombre haciendo
una actividad tradicional, sin pose y artificialidad alguna. El hombre metido
en el agua hasta la rodilla, tocado de un sombrero para defenderse del sol, está
cazando. Parece ser que en la Laguna de Janda porque al fondo se intuyen
bayuncos.
Luego supimos los datos de la foto. Se trataba de Diego González Ruiz
y detrás de él, observándolo como cazaba aves Antonio Pachocha. La fotografía
es del fotógrafo local Rojas (algún día habría que publicar su archivo fotográfico)
que había acudido allí por encargo del jerezano Tomas, que era el comprador de
la mercancía que la cuadrilla segaba. En la laguna se segaba con guadaña
juncos, castañuela y enea. Con ella se hacían fundas de botellas, asientos de
sillas y chozas. Las condiciones de trabajo eran durísimas. Todavía recuerdan
los segadores como las sanguijuelas mordisqueaban las piernas al no llevar la
ropa adecuada o como los mosquitos por la noche hacían la vida imposible a los
que allí estaban. Durante el día se trabajaba. Por la tarde, el descanso se
aprovechaba para cazar aves, caza que luego serviría de cena. La fotografía
aparece en el libro La Tierra con el comentario de María González González. A mí
me sigue gustando tanto esta foto como la primera vez que la vi. Parece que en
vez de una fotografía estemos ante un cuadro impresionista, los más de
cincuenta años que le han pasado a la foto y la luz reflejándose en el agua le
dan a la fotografía el aspecto de un cuadro impresionista. Son conocidas las relaciones
existente entre el movimiento pictórico impresionista y la fotografía. Ambos
comparten el concepto de la instantaneidad, la idea de atrapar un momento
determinado, un instante fugaz combinando la luz, el tiempo y la acción. Si a
ello le unimos la perspectiva histórica al conseguir darle vida a escenas que
ya no se dan, a prácticas que han pasado a mejor vida, que nos sirven como
documento histórico estaremos de acuerdo en que la potencialidad de este tipo
de fotografías es inmensa. Esta foto me encanta, además de por lo anteriormente
escrito porque me abre la esperanza de que algún día podamos disfrutar del
resto de fotografías que hizo Rojas y que descansan en el archivo familiar del fotógrafo.

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