Hay fotografías que tienen un comentario, otras un pasodoble.
La comparsa la Cantera fue una agrupación de 1999. Un buen grupo, buenas voces, comparsistas con experiencia… Entre sus componentes: Francisco Aguilar, José Bancalero, Antonio el de Antonia, Antonio el de Paqui, Paco Toro, Manuel Martín, José Ortega, José Gómez Remache, Manolo
Sánchez el Negrito… Cantaban al oficio de cantero, a las antiguas chozas de CasasViejas, criticaban el terrorismo, la droga o este pasodoble sobre la contaminación ambiental donde enfrentan la avioneta fumigando con los que todavía ponen trampas. Siempre me ha gustado mucho este pasodoble, más que por esa dicotomía entre trampas y avionetas, porque plantea temas ligado al hombre, a la tierra; el equilibrio económico-social y el ambiental.
Tengo claro varias cosas sobre este tema. Cada época requiere una tecnología. Son las circunstancias las que reclaman los inventos y no las mentes privilegiadas las que traen los adelantos. No podemos volver a la época del Luddismo donde se quemaban y destruían máquinas a las cuales consideraban los trabajadores culpables de todos sus males. Por tanto no es mejor la fotografía de los niños poniendo trampas que la de la avioneta, pero tampoco al contrario. Tan maniqueo y simplista es caer en una opción, como la otra. Por tanto no creo que haya que optar por defender que se sigan poniendo trampas y se prohíban las avionetas o por la percepción de que antes estábamos atrasados y ahora muy adelantados, después de lo que está cayendo. Entonces ¿cuál es la opción? La mía la del debate, la de fomentar el diálogo, la discusión, la de que hablemos y reflexionemos sobre estos temas. En tiempos de redes sociales, de fotos Profiden, donde estar permanentemente comunicados nos aisla de nuestro entorno más cercano, donde se nos viene esa imagen a la cabeza de jóvenes reunidos, callados, en silencio, whatsappeando, en tiempo donde lo que hay nos puede gustar más o menos o unas cosas más y otras menos, pero es lo que hay, se impone el pensamiento. Pero como ya cantó Aute “que el pensamiento no puede tomar asiento, que el pensamiento es estar siempre de paso, de paso, de paso”.

