Me ha parecido oportuno traer hoy 1 de mayo algún fragmento de Mintz sobre el sindicato de oficios varios de Casas Viejas y algunos trozos de audios que él grabó. Ha habido tres momentos en la historia de Casas Viejas que los obreros masivamente han estado organizados. En 1914 y en la segunda república bajo la ideología anarquista. En la transición bajo la UGT. Las tres veces consiguieron aglutinar a una gran cantidad de trabajadores, pero fueron aguas de mayo, porque duraron poco y fueron reprimidos de distinta manera. Es en esa represión, donde a lo mejor hay que buscar algunas de las causas por las que el movimiento obrero pasa por momentos de apatía y fatalismo en una crisis tan bestial como la que vivimos ahora, donde los obreros son los verdaderos paganos de ella. Seguro que también hay otras causas.
Dice Mintz en los anarquistas de Casas Viejas:«Desde el principio de la República, se habían hecho pocos intentos formales de reorganizar un sindicato en Casas Viejas, pero a las pocas semanas de las reuniones de distrito celebradas en Jerez en enero de 1932, unos oradores anarquistas llegaron al pueblo a convocar reuniones y estimular a los trabajadores menos comprometidos. Pérez Cordón, que había sido criado en Casas Viejas, era uno de los que vinieron a hablar…Unos 300 hombres se unieron al nuevo sindicato. La mayoría eran campesinos, pero había trabajadores de todos los oficios, entre los que se incluía una docena de zapateros y otra de albañiles. Una vez los trabajadores estaban unidos, se movieron rápidamente para proteger los niveles salariales generales establecidos en el distrito. Si alguien no estaba pagando el sueldo listado en los sindicatos, era boicoteado hasta que aceptaba los términos. El centro obrero, un edificio grande situado enfrente del mercado y en la misma calle de la plaza y de la iglesia, estaba en el corazón del pueblo. Tenía pocos muebles: bancos y sillas de madera y una mesa grande estudio repleta de periódicos y folletos. En una pared había un retrato de Bakunin y, en el lado opuesto, uno del Capitán Femín Galán, ejecutado en 1930 por haber declarado La República en Jaca, Aragón. La única otra decoración prominente era la bandera roja y negra del anarquismo.
Normalmente, los bares y las esquinas de las calles atraían a los trabajadores y los sacaban de sus congestionadas chozas. El centro se convirtió ahora en el lugar de reunión para discutir asuntos sociales, soñar y planear para el futuro. Los que aspiraban a aprender a leer y escribir se sentaban alrededor de la gran mesa para estudiar. Para los que ya sabían leer, había libros de Bakunin, Reclus, Krpotkin, Lorenzo y Tostoy; un ejemplar del Botón de fuego de López Montenegro gastado por el uso. Cuando se convocaban mítines, los dirigentes elegidos se sentaban en la mesa frente a la asamblea de los obreros reunidos. No se permitía beber vino dentro del centro, pero uno podía pedir un vaso de mosto de la taberna vecina. Era común en toda España que los sindicatos adoptaran nombres simbólicos. El centro de Casas Viejas adoptaron el nombre de «Los Invencibles». La historía es un arma cargada de futuro y de ironía. Significativo nombre.
En los audios aparecen tres fragmentos. El más antiguo es de Juan Pinto en 1965, el de Pepe Pareja es de 1974 y el de José Villarrubia de 1979:




