Un buen número de bodas de esta época se realizaba en convite en los patios de las casas particulares y la comida se hacia en base a una matanza de cerdo. Poco a poco se fue imponiendo la celebración en naves y la incorporación del servicio profesional de camareros. Pero los cambios en torno a estas celebraciones son muchos más profundos. Hoy día las nuevas generaciones no conocen expresiones como Hijuelas, ajuar, petición de mano, la torna boda (que era una ruta por todos los familiares donde eran invitados a comer, costumbre esta, como la de regalar alimentos para la despensa que a lo mejor estaba dirigida a que los recién casados tuvieran, en esta fase de tanto desgaste, las necesidades de alimentación cubiertas…) pedida de la novia… unidas a tradiciones relacionadas con la nupcialidad. No es cuestión de introducirnos en profundidades antropológicas del matrimonio, pero si me gustaría destacar como ha disminuido el número de enlaces matrimoniales, el número matrimonio por el rito religioso… en consonancia con la laicización de la sociedad actual con respecto a la de hace 50 años. Hasta hace poco el dominio del matrimonio eclesiástico era absoluto. El sacramento nupcial tiene como finalidad «edificar al pueblo»,
esto
es, convencerle de que es la pauta a seguir. Ya vimos en este blog como «el amor libre» de los anarquista era una excepción que se veía como una gran ruptura y en la actualidad se percibe con más normalidad. En el País de 10-1-2008 se podía leer:«Cada vez hay menos entradas emotivas en el altar con novia de blanco, un
menor porcentaje de nacidos que se bautizan, menos primeras comuniones y
confirmaciones, y más hijos nacidos fuera del matrimonio. Y están
empezando a celebrarse ritos civiles alternativos a los católicos:
acogimientos en los ayuntamientos para los recién nacidos, fiestas de
paso a la adolescencia o ceremonias de todo tipo para despedir a los
fallecidos. España se seculariza».
se encuentra en pleno proceso de cambio. Se ha acabado aquello de «lo que Dios ha unido que el hombre no lo separe». Las separaciones y los divorcios abundan. Los matrimonios de tipo
civil
han aumentado su parte hasta alcanzar al 23 % de los celebrados. Por
otro
lado, el total de separaciones y divorcios se ha ido incrementando de
modo
fulgurante. En la actualidad el ritmo de divorcios se ha paralizado debido a la crisis. Una consecuencia de ello es la
proliferación
de nuevos tipos de hogares: los monoparentales -encabezados por
sólo
un adulto, en su gran mayoría mujeres-; y los
reconstituídos
-uno o los dos miembros de la pareja proceden de uniones anteriores, a
menudo con hijos-, mientras disminuyen los nucleares extensos y los
múltiples. En la actualidad el ritmo vertiginoso de cambios que afecta a la sociedad actual también ha afectado al matrimonio. Aunque son numerosas las alternativas al matrimonio clásico, este sigue dominando pues representa a
la familia monógama, directamente conectada con la herencia y el
derecho de propiedad. En los tiempos actuales, es evidente un descenso en el número de
matrimonios
-y entre ellos, la proporción de los religiosos-, mientras que
aumentan
los divorcios y las uniones libres, aquello que la sociedad nacionalcatólica pretendió erradicar como vimos en el caso de Pepe Pareja. Son los sectores sociales
más
dinámicos los que han transformado sus conceptos y
comportamientos
respecto de la nupcialidad y la estructura familiar, aplicando un
sistema
de valores más liberal.
costumbres populares españolas
de bodas, en gran parte desaparecidas, su vertiente satírica –«cencerrás»–
y
las bromas pesadas de la noche de bodas, reflejan un claro
sentimiento
de envidia colectiva. Si recuerdais alguna tradición relacionada con los noviazgos y las bodas en Benalup-Casas Viejas de antes te agradecería que me lo comunicaras…
