En el mundo preindustrial que se estaba acabando a finales de los sesenta y principio de los setenta la palma era como el plástico en la actualidad. Por ello este producto, barato, que no contaminaba y no creaba crisis internacionales por encontrarse en abundancia en nuestros campos era la base de una parte de la artesanía popular. La palma tenía un uso universal. Desde refuerzo de botellas y botijos con los que proteger el vidrio o el barro cocido, hasta cuerdas para distintos cometidos relacionados con las tareas agrarias y ganaderas, pasando por la elaboración de aperos y elementos útiles y decorativos como persianas, cortinillas o alfombras.
Había dos grandes maneras de trabajar la palma, en toniza y empleita. La primera es la palma verde, mientras que la segunda es seca. La primera sirve para atar animales, construir los techos con castañuela, haces escobas, pínceles para pintar… mientras que los cordones trenzados de la segunda sirven para hacer reoces – alfombras rendodas-, espuertas, capachas, cestas, sopladores, cerones, sombreros…
Aunque había personas que se dedicaban en exclusiva al trabajo de la palma, la mayoría de las veces este se hacía como complemento a otra actividad, aprovechando los ratos libres que dejaba el trabajo diario, como se observa en la segunda foto.
En la primera foto Francisco Díaz, más conocido como “Piquin”, trabaja la toniza, es decir cuerda de palma verde hecha en forma de trenza. Piquin que había sido jornalero, había aprendido en el campo a trabajar con la palma. Cuando ya no podía ir a trabajar a las faenas agrícolas se quedan en el pueblo haciendo toniza. Era frecuente observarlo trenzando la palma en la puerta del bar la Peña o en la zapatería Juan Moreno, o en la fachada de la Iglesia, como en este caso.
En la segunda foto vemos la otra modalidad. Ya no se trabaja sobre palma verde, sino sobre palma seca, la denominada empleita. Tampoco es tarea de mayores en el pueblo, sino que lo está haciendo un trabajador en el campo, en sus ratos libres, en concreto, después de comer. Este aprovechamiento integral del tiempo con tareas artesanales es propio de ese tipo de sociedad antigua que hace ya tiempo que ha sido sustituida por otra con otros valores y otras características. Decía Jose Luis Pérez Ruiz en su comparsa De arte (1993) sobre esto artesanos:
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Manos humanas que llevan
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La divina inspiración
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Por más que quieras buscarle
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Con las demás cualquier
diferencia |
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Nunca podrás comprender
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Que siendo como las tuyas
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Consigan tanta belleza
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Que entre sus dedos se enconda
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La habilidad de los creadores
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Que el estudio y la cultura
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Jamás le pudieron dar.
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Cruje la palma coqueta
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Cuando retuerce su cuerpo
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Que empleita engarza,
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Toniza enhebra
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Presintiendo que su vida
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Por obra del artesano
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Por muchos años perdurará
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Son muchas las fotografías de Mintz donde los campesinos trabajan con la palma, aquí hes traído estos dos ejemplos, como parte de lo que Mintz fotografíó en su estancia en el Benalup de Sidonia de finales de los sesenta y principio de los setenta.

