fue que entre opresión, sumisión y paternalismo, se construyó en el pueblo una
versión infamante: la culpa de los » acontecimientos trágicos » de
1933 era para los jefes anarquistas, y en particular para el que había estado fugado durante años
Juan » Sopas «. El rumor quiere que este antiguo segador, primero concejal
socialista y luego miembro de la CNT, que abrió más tarde una
tienda de ultramarinos y fiaba los productos a menudo a los que no podían pagar,
podía sólo ser asalariado por los señoritos, y habría enviado a los obreros analfabetos
buenos y honrados a la revolución que
les llevo a la muerte a algunos y a otros a la prisión lo que probaría su manipulación.
Un rumor en buena parte alimentada por el entorno socialista que, en su
competencia ancestral con los anarquistas en el seno del movimiento obrero,
veía en » los sucesos de Casas Viejas » una manipulación orquestada
por la derecha para hacer caer el gobierno de la segunda República”.
En este
contexto se entiende el incidente de febrero del 36 cuando Sopas volvió a Casas
Viejas. El alcalde pedáneo José Franco lo cuenta así en un escrito al de Medina
de 24-2-1936 “Tengo el honor de comunicar a VD. Que esta noche se han
presentado ante mí una comisión de vecinos de esta aldea en súplica de que el
amnistiado Juan Rodríguez Guillén condenado por los sucesos de esta, sea
expulsado de la localidad por su actuación durante los mismos, en contra de sus
hermanos los trabajadores de los que fue el Judas. La actitud de esta comisión
no era nada tranquilizadora, pues querían lincharlo y gracias a la intervención del Sr. Suárez no ha pasado
la cosa a mayores. A dicha comisión le hemos dado la segura de que esa Alcaldía
dispondrá lo razonable dentro de las veinticuatro horas venideras”. Conociendo
el contexto y leyendo entrelíneas se observa claramente como detrás de la
expulsión de Sopas del pueblo estaba Suárez Orellana.
Espejo en Después de Casas Viejas “(Suárez)
sostiene la tesis de que aquel movimiento revolucionario estuvo manipulado por
las derechas en Casas Viejas; por el terrateniente José Vela Morales, llamado
el Tuerto, que manejaba al traidor Juan Sopas” . Sobre Sopas recayeron
todas las responsabilidades tanto del campo socialista como franquista. “El
principal responsable de los Sucesos de Casas Viejas” expresión repetida
hasta la saciedad en su sumario y utilizada tanto por Suárez y sus seguidores,
como por las fuentes franquistas, junto a la acusación de que actuó de topo de
los propietarios tuvieron predicamento, hasta que Mintz demuestra que el papel
de Sopas fue secundario en los Sucesos y que la segunda parte no se corresponde
con la verdad.
se convirtió en uno de las presas más deseadas para las huestes franquistas de
la zona. Cuando lo apresan la alegría por ello expresa que no estaban
dispuestos a que en esta ocasión volviera a escapar como hizo en enero del 33 o
febrero del 36 con el indulto del Frente Popular.
