«Hay hombres que luchan un día y son buenos.
Hay otros que luchan un año y son mejores.
Hay quienes luchan muchos años y son muy buenos.
Pero hay los que luchan toda la vida; esos son los imprescindibles».
Bertolt Brecht
 
Primero la evidencia. Estamos ante la fiesta más original, característica y significativa de nuestro pueblo. En todos los lugares hay carnavales (aunque estos fueron durante un tiempo, junto con los de Trebujena y Cádiz, los más importantes de la provincia), navidades y fiestas patronales, pero no debe haber muchos lugares donde la gente de un pueblo se reúna durante cuatro días y tres noches a jugar y ver jugar al fútbol sala en la plaza central y tradicional de su pueblo. Parece obvio que es la fiesta más participativa de todas.
 

 

Este año (2013) se ha vuelto a superar el récord: son 100 equipos y serán 130 partidos los que se jueguen. A excepción del Carnaval, y en un porcentaje menor, no hay otra fiesta en la que el eje vertebrador sea la participación. En la mayoría de las fiestas, la comida y la bebida son el elemento fundamental, y en este caso, aunque también las hay, están supeditadas al fútbol sala como actividad principal.

Dicen los antropólogos que las fiestas se caracterizan por la ruptura con lo cotidiano y por la liberación explosiva de los instintos, las aspiraciones y los sentimientos. De todos esos caracteres participa el maratón.Pero si importantes son los números en el Marathón, también lo es la percepción que la gente tiene de él. 


Mi hijo lleva tres semanas con el Marathón en la cabeza, especulando con el equipo, con la ropa, entrenando y poniéndose nervioso; de paso, trasmitiéndonos su nerviosismo al resto de la familia. Evidentemente, él se va a sentir protagonista por un rato y esa es una de las claves. Mi mujer y mi madre irán a ver a su nieto e hijo, rey por un rato de la Alameda.
 
Mi hija también ha hecho lo posible e imposible para estar en las gradas, analizar el deambular del pueblo en ese fin de semana, las bromas, las disputas, la toma de partido, la ridiculización del otro, y para relacionarse con todas las amigas y todos los amigos que lleva tiempo sin ver. Sin duda, esa socialización que se produce durante el maratón también es importante. En su artículo de El Punterazo, Moguel, además de hablar del protagonismo, habla sobre la polémica y las expectativas que despierta todo lo relacionado con el Marathón. 
 
 
Pero debe de haber algo más que esa ruptura con lo cotidiano, esa liberalización de los sentimientos, la participación, el protagonismo, la socialización y la polémica que haga tan especial el Marathón en Benalup-Casas Viejas.
 
Amalia Romero, la alcaldesa, dice en su saluda del El Punterazo que «el carácter abierto y participativo de nuestra gente tiene su más fiel espejo en el Marathón». Estoy completamente de acuerdo con ella. Benalup-Casas Viejas es pueblo abierto, tolerante, donde la palabra libertad hace ya tiempo que dejó de ser «una palabra escrita en la pared». Sobre todo, a los que venimos de fuera nos llama la atención que parece un pueblo de costa, aunque esté en el interior. En cuanto a lo de participativo, es cierto que lo es para algunas cosas, como el Marathón, el Carnaval o las actividades festivas y lúdicas en general, pero no para otras. 

Yo creo que lo que también lo convierte en una fiesta única y singular en Andalucía y en España, además de la grandeza de los números y de sus características, es que este año se celebra su 35.ª edición. Y durante esos años, este acontecimiento ha ido paralelo a la vida y la evolución del pueblo.
 
El pueblo y el Marathón se han mimetizado y llevan una vida en común desde entonces. Empezó en 1979, en pleno proceso de Transición, cuando toda la participación popular y todas las energías que se habían reprimido en el franquismo se destaparon con la fuerza de todo lo que se somete a altas presiones. Fue la época del resurgimiento del Carnaval, de la creación del Concurso de Cante Flamenco Casas Viejas o de la reactivación del proceso de segregación.
 
La misma base social que había participado cinco meses atrás en el Carnaval lo hacía ahora en la Alameda; una muestra de ello es que los aires de independencia estuvieron presentes en el nombre de los equipos y en el ánimo de los participantes. Hubo que superar los obstáculos de quienes pensaban que la Alameda era patrimonio personal o los que se creían que el futbito era una actividad menor.
 
Luego llegaron los años del boom, del despegue, del crecimiento, y el Marathón pasó de la sociedad civil a la sociedad institucionalizada, se adaptó a las nuevas circunstancias y alcanzó las cifras y características que tiene ahora. 
 
«Disfruta de TU Marathón como un niño», dice la contraportada de El Punterazo de este año. Ese posesivo es el mismo que el de 1979. El Marathón se consolidó en la Alameda: se lo creyó y se elevó a la categoría de algo grande e importante. Recuerdo un incidente cuando la abarrotada Alameda se echó encima de quien no se dio cuenta de la importancia del Marathón. Las raíces son tan profundas y las alas tan fuertes, tan curtidas en la superación de tantos obstáculos, que evidentemente se ha instalado en la categoría de los imprescindibles. No en vano, hace unos años leí en El Punterazo (cito de memoria, no tengo los archivos ordenados): «Nos gusta el Marathón porque lo jugó mi padre, lo juego yo y lo jugará mi hijo…».
 
 
 
La primera fotografía es ya mítica y corresponde al equipo de Los Halcones (1979). Arriba, de izq. a dcha.: Pepe Rodríguez, Manolo «Chisparra», Juan «Pinganillo», Paco «El Camú», Alfonso Pérez, Diego «el Carbonero», Jesús «el Pinga». Abajo, de izq. a dcha.: Jesús «el Lombriz», Antonio «la Torta», Juan Pedro Legupín, Carlos «Pestoti» y Javier Arturo.
La segunda, de 1979, es la pintada en las paredes de lo que hoy es el Santander. 
La tercera y la cuarta son de los equipos El Tajo y La Cueva, respectivamente.
Al palmarés hay que añadirle la Autoescuela Benalup, como campeón, y el Corinthians, como subcampeón, de 2012. El Casas Viejas Independiente tiene dos marathones más, los que consiguió con el nombre de Alameda con el mismo equipo.
 
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Un pensamiento en “¿Por qué es tan importante el marathón de Benalup-Casas Viejas?

  1. Me acaba de llegar un anónimo sobre esta entrada de una profundidad impresionante. Además, me encanta que sin insultar a nadie estimula la polémica y la reflexión. Pero, es anónimo y aunque me encantaría publicarlo he decidido que es mejor no hacerlo, básicamente porque se publica en mi blog y todas las opiniones que yo doy las hago a cara descubierta. Con la firma correspondiente estaría encantado de publicarlo en mi blog.

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