Si el Neolítico es la primera gran revolución, la industrial, la que se produce en la segunda mitad del siglo XIX en la zona va a ser el segundo gran momento de cambio. Tanto en el pueblo como en la sierra asistimos en el siglo XIX a la consolidación y aumento de su población, al hilo de la llegada del Nuevo Régimen y la desamortización. Podemos decir que con la llegada del Nuevo Régimen político y económico se crea la población estable del área. En esta zona predomina la población de origen malagueño, sobre todo del Valle del Genal, estableciéndose en ella después de sus campañas veraniegas de la siega; son los sopacas.




Hay muchos que lo hacen por motivos económicos, pero otros también por políticos ante el ambiente asfixiante que se vive en sus pueblos durante esta época. Se establecen en la sierra una cantidad importante de familias que viven del carbón, de pequeñas explotaciones ganaderas, de trabajos en el descorche… y de la economía depredadora… de tal forma que su economía se acercaba más a la de subsistencia (alta proporción de la producción orientada al autoconsumo) que a la de mercado. En cuanto a la estructura de la propiedad dominan las suertes, pequeñas porciones de tierras que progresivamente van a ser adquirida por la gran propiedad.
No obstante, los cambios ocurridos en el siglo XIX fueron importantes. En esta etapa de transición, cuando se está imponiendo la propiedad privada sobre la comunal, aunque la población que vive en la sierra lo hace casi de la misma forma que en  el Neolítico, las transformaciones que están ocurriendo son importantes.



Aunque se ha producido la humanización del bosque, su impacto es mínimo y los valores ecológicos de la sierra permanecen intactos. Como conclusión de esta etapa diremos que en el siglo XIX, coincidiendo con la creación de nuestro pueblo, la gente empieza a vivir en el campo, y el número de habitantes aumenta.
Las actividades de los que estos habitantes vivían eran las siguientes en este orden: el carbón, el corcho, la ganadería (cochinos, gallinas, vacas, conejos, ovejas, cabras, pájaros…) la agricultura, la caza y la recolección de frutos (caracoles, espárragos…). Domina el régimen de subsistencia. El recovero se encarga de disminuir los desequilibrios, se lleva lo que sobra que cambia por lo que falta. De esta forma, la sierra se convirtió en un bosque humanizado en el que vivía mucha gente.  La forma de vida que adoptaban producía escasos impactos medioambitales, lo que es conocido como el desarrollo sostenible. Pero los grandes cambios van a venir de mano de los conflictos por la apropiación de la tierra. El triunfo de los grandes propietarios sobre las pequeñas suertes va a marcar el destino de estas tierras, como veremos. El primer punto de inflexión fue la Guerra Civil, luego la década de los sesenta.
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