Artal
y los suyos, con el guardia civil Salvo como conocedor del pueblo, apresaron a
los 6 de la Calle Nueva. 3 lo fueron
en la casa de Juan Silva y María Cruz,
ubicada frente a la corraleta de
Seisdedos atravesando el callejón de la Rica. De allí se llevaron a Juan
Galindo González, Juan Silva González y Cristóbal Férnandez Expósito. Un poco
más abajo, en el mismo callejón, estaba
la casa de María Cruz, en donde arrestraron a los dos primos: Andrés Montiano
Cruz, y Balbino Zumaquero Montiano.
y los suyos, con el guardia civil Salvo como conocedor del pueblo, apresaron a
los 6 de la Calle Nueva. 3 lo fueron
en la casa de Juan Silva y María Cruz,
ubicada frente a la corraleta de
Seisdedos atravesando el callejón de la Rica. De allí se llevaron a Juan
Galindo González, Juan Silva González y Cristóbal Férnandez Expósito. Un poco
más abajo, en el mismo callejón, estaba
la casa de María Cruz, en donde arrestraron a los dos primos: Andrés Montiano
Cruz, y Balbino Zumaquero Montiano.
María Cruz García, la madre de Andrés Montiano Cruz, lo tenía
clarísimo:«La mañana del 12 llegaron los Guardias de asalto con dos
guardias civiles que estaban en Casas
Viejas, que eran quienes los señalaban a los que había que detener. Uno de los
Guardias se llama Salvo y el otro García Rodríguez». El último
prisionero fue Fernando Lago. Estos 6
detenidos lo fueron en un radio de 50 metros, en los ranchos que, separados por
el callejón de la Rica, se situaban frente al
habitado por Seisdedos. Parece claro que los 6 detenidos no lo fueron al
azar, todos tenían vínculos con el movimiento campesino anarquista y ellos o
sus familiares habían participado en los hechos del día anterior. Cristóbal
Fernández Expósito no se enfrentó a tiros con la guardia de asalto como
escribieron después algunas fuentes anarquistas, él no participó en los
Sucesos, había estado buscando
espárragos. A las cuatro de la mañana, cuando empezó el fuego en la choza de
Seisdedos, por miedo a que ardiera la suya (situada en el número 18) se
trasladó hasta la casa de Juan Silva (número 15), amigo del padre, allí lo detendrían. El que
sí había participado era su padre, Diego Fernández Ruiz «el Tullio», huido y posteriormente juzgado en junio (resultó absuelto). Juan Silva
González, que también pertenecía al sindicato, era hermano de Jerónimo Silva,
tesorero del sindicato y miembro de una familia en la que dominaban las ideas
libertarias; su hija María, por ejemplo, había militado en el grupo anarquista
juvenil Amor y Armonía (junto a las dos
Catalinas, hermana y prima, Manolita Lago, Francisca Ortega y Ana Cabezas) y su
cuñado Pedro Cruz Jiménez era vocal del comité. Juan no huyó al campo pues estaba enfermo. Y Juan Galindo González era
cuñado de Juan y Jerónimo Silva González ya que estaba casado con Catalina
Silva. Ante la tragedia familiar de la noche anterior, se encontraba en casa de
su cuñado.
clarísimo:«La mañana del 12 llegaron los Guardias de asalto con dos
guardias civiles que estaban en Casas
Viejas, que eran quienes los señalaban a los que había que detener. Uno de los
Guardias se llama Salvo y el otro García Rodríguez». El último
prisionero fue Fernando Lago. Estos 6
detenidos lo fueron en un radio de 50 metros, en los ranchos que, separados por
el callejón de la Rica, se situaban frente al
habitado por Seisdedos. Parece claro que los 6 detenidos no lo fueron al
azar, todos tenían vínculos con el movimiento campesino anarquista y ellos o
sus familiares habían participado en los hechos del día anterior. Cristóbal
Fernández Expósito no se enfrentó a tiros con la guardia de asalto como
escribieron después algunas fuentes anarquistas, él no participó en los
Sucesos, había estado buscando
espárragos. A las cuatro de la mañana, cuando empezó el fuego en la choza de
Seisdedos, por miedo a que ardiera la suya (situada en el número 18) se
trasladó hasta la casa de Juan Silva (número 15), amigo del padre, allí lo detendrían. El que
sí había participado era su padre, Diego Fernández Ruiz «el Tullio», huido y posteriormente juzgado en junio (resultó absuelto). Juan Silva
González, que también pertenecía al sindicato, era hermano de Jerónimo Silva,
tesorero del sindicato y miembro de una familia en la que dominaban las ideas
libertarias; su hija María, por ejemplo, había militado en el grupo anarquista
juvenil Amor y Armonía (junto a las dos
Catalinas, hermana y prima, Manolita Lago, Francisca Ortega y Ana Cabezas) y su
cuñado Pedro Cruz Jiménez era vocal del comité. Juan no huyó al campo pues estaba enfermo. Y Juan Galindo González era
cuñado de Juan y Jerónimo Silva González ya que estaba casado con Catalina
Silva. Ante la tragedia familiar de la noche anterior, se encontraba en casa de
su cuñado.
Fernando Lago, por su parte, había participado en los Sucesos,
estuvo disparando durante la noche a los
de asalto desde su casarón , intentando dificultar el ataque a la choza de
Seisdedos ya que allí se encontraba su hija Manoli con su amiga María Silva
Cruz, “La Libertaria”, en el momento en
que llegó Artal y sus hombres con la intención de detener a los hijos de
Seisdedos (Pedro y Francisco). En cuanto a los primos Montiano, Salvo fue a
detener a Balbino Montiano Cruz, que sí había participado en los Sucesos, al no
encontrarlo se llevaron a su hermano Andrés y a su primo Balbino Zumaquero,
hijo de Gaspar, aquel presidente del sindicato que se suicidó en 1915 en el
contexto de la huelga por el destajo. Andrés vivía en la calle Alta y Balbino
Zumaquero en la calle Medina, pero dormían en la casa de sus abuelos Francisco
Cruz Moreno y Francisca García Legupín, en el rancho que tenían en el callejón
de la Rica, vecinos de Juan Silva y Fernando Lago. En definitiva, los 6 pertenecían a la amplia
familia anarquista de la localidad. Presentamos dos fotografías de las víctimas
de esta razzia, poco comunes en la prensa nacional. El interés por las víctimas
vino para aprovecharlas para causas políticas nunca como reflejo del drama
personal y familiar que ellas supusieron. Ambas han llegado a mi poder a través
de los archivos familiares respectivas. En la primera Juan Silva González y en la segunda Fernando Lago.
estuvo disparando durante la noche a los
de asalto desde su casarón , intentando dificultar el ataque a la choza de
Seisdedos ya que allí se encontraba su hija Manoli con su amiga María Silva
Cruz, “La Libertaria”, en el momento en
que llegó Artal y sus hombres con la intención de detener a los hijos de
Seisdedos (Pedro y Francisco). En cuanto a los primos Montiano, Salvo fue a
detener a Balbino Montiano Cruz, que sí había participado en los Sucesos, al no
encontrarlo se llevaron a su hermano Andrés y a su primo Balbino Zumaquero,
hijo de Gaspar, aquel presidente del sindicato que se suicidó en 1915 en el
contexto de la huelga por el destajo. Andrés vivía en la calle Alta y Balbino
Zumaquero en la calle Medina, pero dormían en la casa de sus abuelos Francisco
Cruz Moreno y Francisca García Legupín, en el rancho que tenían en el callejón
de la Rica, vecinos de Juan Silva y Fernando Lago. En definitiva, los 6 pertenecían a la amplia
familia anarquista de la localidad. Presentamos dos fotografías de las víctimas
de esta razzia, poco comunes en la prensa nacional. El interés por las víctimas
vino para aprovecharlas para causas políticas nunca como reflejo del drama
personal y familiar que ellas supusieron. Ambas han llegado a mi poder a través
de los archivos familiares respectivas. En la primera Juan Silva González y en la segunda Fernando Lago.
