El rol y las funciones de la mujer en la sociedad tradicional y en la actual es de los aspectos que más transformaciones ha tenido. El asunto de las tareas de la mujer en la casa ha mejorado mucho, pues los avances tecnológicos han sido enormes gracias a la aparición de los electrodomésticos: frigorífico, lavadora, lavavajillas, microondas, etc.
 
 
Como resultado, las funciones y las consideraciones generales de la mujer son menos humillantes, aunque, siendo significativos los avances logrados, todavía resta mucho trecho hasta conseguir la igualdad de género. En las tres fotografías de Mintz que presento se puede analizar el rol de la mujer en la sociedad tradicional benalupense.
 
 
En la primera fotografía, Teresa Moreno lava la ropa en el patio de su casa ante la presencia de su hija, a la que también cuida. Esta imagen de Teresa lavando en un barreño de cinc y en una tabla, mientras la hija, absorta en las galletas del desayuno, la contempla, ejemplifica el encasillamiento de las mujeres durante varias décadas en una imagen tópica que, por desgracia, no está erradicada del todo en la actualidad. Estamos antes una postal que connota el cuidado de la casa, de la ropa, del patio, de las macetas, de la dignidad del hogar, de… un trabajo tan amplio que todavía no está considerado como tal.
 
 
 
 
 
 
En la segunda fotografía, una mujer se dispone a fregar en un baño de cinc. En la inmensa mayoría de las casas no había agua corriente ni fregaderos y el agua había que traerla de las fuentes públicas. El detergente, medido con la cuchara, demuestra que la mujer se encarga de la economía familiar. 
 
Las mujeres se hicieron así verdaderas expertas en el arte del reciclaje y del ahorro. La «mujer de su casa» era una parte integrante de la España católica y tradicional. Su papel en la vida social era reducido, la socialización pública era escasa y su ámbito se restringía al hogar. Su reclusión en el ámbito doméstico era impuesta y las circunstancias provocaban que no pudiera salir de ahí. Sobre todo porque su libertad estaba condicionada por su dependencia económica del hombre; este no solo mandaba, sino que aportaba el dinero que entraba en la familia. Además, la escasa formación de la mujer no le permitía romper el yugo masculino.
 
 
 
 
 
En la tercera fotografía, Francisca Guerrero, la Meinata (esposa de José Cruz, el Gallinito), hace la colada. Aún no había llegado la lavadora ni la electricidad ni el abastecimiento de agua. Duro trabajo para las mujeres. El procedimiento fue básicamente el mismo durante cientos de años. Las mujeres escurrían la colada con las manos, usaban jabón elaborado por ellas mismas y restregaban la ropa sobre una tabla. El baño de cinc era el depósito y el descansadero de dicha colada. 
 
En el siglo XIX aparecieron las primeras lavadoras industriales, pero en el mundo rural español hubo que esperar más; y en Benalup de Sidonia, hasta finales de los setenta y principios de los ochenta. 
 
Las mujeres, como se ve en la fotografía de abajo, salían a la puerta de su casa o iban a la fuente o al lavadero público con su tabla y su baño de cinc. De paso, convertían la colada en otro de los escasos momentos para la socialización.

 
Para terminar, y a modo de reflexión sobre el contenido de este post, copio algunos de los consejos que Toni Lodeiro da sobre estas dos labores domésticas en su libro Consumir menos, consumir mejor:
 
 
Fregar los platos… ¿El frotar se va a acabar?
 
Hazlo en caliente. No esperes a fregar cuando los restos se han endurecido. 
 
Remoja antes la suciedad difícil. Pon el tapón del fregadero y haz poza. Ten el grifo abierto sólo para aclarar, no mientras enjabonas. 
 
Vacía bien los platos antes de ir al fregadero. Para quitar restos pegados y grasa, usa papel de periódico (quémalo o échalo a la basura «normal»). 
 
Sólo enjuagar. Para vasos de agua y muchas cosas más no suele hacer falta jabón. El vinagre y el limón ayudan en suciedades difíciles.
 
 
El lavavajillas es prescindible en la inmensa mayoría de los casos. Dicen que gasta menos agua que lavar a mano, pero el gasto global (energías, fabricación, transporte, residuo…) es abismalmente mayor.
 
 
Lavadora
 
Si vas a comprar, opta por las de segunda mano y/o por las de mayor eficiencia energética y ahorro de agua. Las hay que regulan la cantidad de agua y de detergente en función del peso de la ropa (aun así, es más eficiente usarlas a plena carga).
 
Ponla llena, o al menos usa los programas de media carga o de ahorro. No la sobrecargues, lavará mal y puede estropearse.
 
 
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