-El verano del año 711, mil años antes que los carmelitas, aquí llegó el rey Rodrigo, ajeno a las traiciones de los Witiza, atormentado con la pérdida de España de la que se sentía culpable por los pecados cometidos prostituyendo a la Cava Rosalinda.
Ahora aceptaba el castigo que Dios le enviaba. En la fuente de Santa María bebió del agua milagrosa, pero el agua no le quitó la sed, le supo amarga, la dió de beber a su caballo pero a éste le hinchó el vientre cayendo reventado sin poder levantarse. Arrepentido, cuando el sol se ponía, subió monte arriba hasta llegar a la explanada de la ermita suplicando al ermitaño confesión y penitencia por los pecados habidos. Los excursionistas se acercaban a las ruinas de la ermita cuando Luis, interrumpiendo a Joaquín, en voz alta, recitó:
Y de forma imprevista Eloy y Joaquín prosiguieron con Luis dando vida al romance recitándolo de corrido. Luis hacía de Rodrigo, Eloy de ermitaño, Joaquín de relator y voz del cielo.
Eloy:
Joaquín
Luis
Joaquín
Eloy
Luis
Chano, que tras recoger los restos del almuerzo acompañó a los excursionistas al convento, oía sorprendido recitar, a unos y otros, unos versos que le hacían verdadera gracia, sobre todo aquello de “ya me come, ya me come por do más pecado había”. Pensaba que aquella gente, sobre todo Joaquín, no dejaban de estar un tanto chiflados. Joaquín concluyó diciendo:
Eloy, a estas horas, emocionado tras aquella sorprendente jornada y las firmes convicciones de Joaquín había dejado de sentirse incómodo con las ideas extravagantes de éste. La belleza del paisaje, la quietud de la sierra, las ruinas del cenobio oculto en el bosque, la candidez y misterio de aquellos romances y el entusiasmo obstinado de Joaquín finalmente le habían ablandado. ¿Por qué no pudo ser así? se preguntaba ahora, en todo caso si los hechos no sucedieron de la manera que cuenta pudieron haber sucedido.
Joaquín estaba feliz, tenía la impresión de que por fin había convencido a sus amigos, estos le habían escuchado y estaba seguro que, a partir de ahora, tendrían con sus tesis la consideración que él consideraba merecían.
