Ayer estuve en el cine viendo la película La vida inesperada, que va sobre el  mundo de la emigración. Últimamente estoy teniendo suerte con las películas, me gustan bastante. Me agrado 2 francos cuarenta pesetas, me maravilló Guillaume y los chicos a la mesa y me ha puesto a pensar y reflexionar, como a mí me gusta, esta de la vida inesperada, cuyo guión es de mi admirada Elvira Lindo. Estas tres películas, cada una a su forma hablan sobre los desplazamientos. 

La movilidad de las personas siempre ha sido necesaria y positiva, tanto para las zonas receptoras, como emisoras, pero últimamente, en este mundo globalizado y universalizado que nos ha tocado lidiar se ha hecho imprescindible. La película va sobre dos primos que se encuentran en New York. Uno vive allí y otro va de visita. El todo pasa, pero todo queda, porque caminante no hay camino se hace camino al al andar es el hilo conductor de esta película que se podría resumir también con aquella frase de John Lennon: «La vida es aquello que te pasa mientras estas ocupado haciendo otros planes»



Siempre me ha interesado el mundo de la migración, de los emigrantes y los inmigrantes, lo lleva uno en la sangre, pero ahora estos temas me tocan más de cerca aún.La película te plantea, con el telón de fondo de la capital del mundo,  que llegamos a los sitios, que nos hacemos a ellos y que ellos se hacen a nosotros. Mientras tenemos que renunciar a los primeros sueños y luchar por otros que aparecen sin que nadie les llame. Sin la seguridad que da una madre, un tío, o un amigo de toda la vida a tu lado. También te enseña la película que el saber aceptar un fracaso, es casi más importante que celebrar una victoria. O aquello de que a veces se gana y otras se aprende. Eso ocurre en todos los momentos de la vida, pero cuando eres emigrante más. 






Son muchos los temas secundarios que aparecen, como ese amigo o primo que los halagos de la familia o conocidos lo hacían repelente y que luego no era todo oro lo que reluce,  que todos hemos tenido o conocido. También aquello que cantaba Silvio: «La cobardía es asunto de los hombres, no de los amantes. Los amores cobardes no llegan a amores, ni a historias, se quedan allí. Ni el recuerdo los puede salvar, ni el mejor orador conjugar».  Pero sobre todo ellos planea la inseguridad y las posibilidades que plantea la migración. Y me parece que ya somos tantos los emigrantes que somos mayoría o los seremos,porque el mundo no está por la labor de primar el terruño y si la movilidad, la ida y la vuelta. 



La película da para mucho, para acordarse de La Línea del cielo de Fernando Colomo,  del extranjero de Camus, del New York de Woody Allen, de mi amigo Antonio Capita que está en  la capital del mundo mundial, de los genes migratorios que tiene Casas Viejas o del sino a la movilidad y la globalidad que marcan estos nuevos tiempos. 
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