Esta noche es la cena de 2º de Bachillerato del IES Casas Viejas. La fotografía que encabeza esta entrada es del 28 de mayo de 1993, la primera cena de alumnos de COU (el actual segundo de bachillerato) que se organizó en este centro. Fue una iniciativa de Marieta, Isabel Sánchez y quien les escribe. Al contrario que la mayoría de los institutos sigue siendo a iniciativa del centro y de los profesores los que la organizan. Comimos, en aquella ocasión, en Los Molinos, en Cucarrete y al igual que las 22 ocasiones siguientes representa algo más que una cena.



Antes eran cuatro años y ahora seis lo que se pasan en el IES los alumnos para llegar a la meta final, que luego resulta que no es más que otro peldaño en el camino. La velada se caracteriza por la alegría, el júbilo y el buen ambiente. Características todas de un evento que es un premio para los alumnos que han hecho un camino, que resulta difícil, complicado y arduo. De hecho, la media de los que empiezan en 1º de ESO y terminan en 2º de Bachillerato se sitúa en torno al 50%. Por eso esta cena de 2º Bachillerato y antes de COU es algo especial.  Hace 27 años que no había IES en el pueblo y por tanto no se podían cursar los estudios de bachillerato en él. Luego pasamos una racha donde el boom de la construcción convertían en algo cercano a los masoquistas a aquellos que se atrevían a estudiar. En la actualidad, la crisis ha puesto a la sociedad del conocimiento como la única salida ante esta difícil situación, pero, pese a lo que oficialmente se dice, ni hay facilidades para estudiar, ni hacerlo es fácil. 



Por eso, que unos sesenta alumnos de media del pueblo, con sus respectivos profesores,  se junten para celebrar que han terminado una etapa, que nos dicen adios y que prosiguen su camino dotados de sus correspondientes raíces y alas es motivo de inmensa alegría. Pero esta cena es especial por mucha cosas más. Suele coincidir con un alto porcentaje de aprobados con respecto a los que se matricularon en septiembre en segundo de bachillerato, de los más altos de la provincia. Ejemplifica por tanto el modelo de centro abierto, tolerante, sensible a la diversidad y sobre todo pegado a la tierra, la única manera de entender esta cena y lo que ejemplifica. Es la fuerza del pueblo, el contexto espacial y temporal lo que hace a este centro como es. El IES Casas Viejas no se entiende sin Benalup-Casas Viejas, y este no se entiende sin el IES. Simboliza también que termina una etapa donde van a consolidar amistades para toda la vida, donde han sufrido los cambios más importantes de su existencia y donde aprende a que no pueden olvidar de donde vienen, pues  es todo lo que tienen, mientras aprenden a seguir caminando. 



Algunos rituales que acompañan a esta cena son también muy interesantes. Paco C y yo nos seguimos poniendo corbata, las chicas y los chicos lucen los mejores atuendos, la presentación les hace llorar y reir y la noche los hace bailar y algunos hasta se confunden. Luego llega la mañana y la recogida de notas y recompensas, que suele ser positiva. Me cuesta cierto esfuerzo narrar la excepcionalidad de esta fiesta, pero tengo claro que todos aquellos que han pasado por ella, y calculo que son unas 1.400 personas, me entienden perfectamente. Os dejo que me voy de cena. Como hace 23 años, estoy supernervioso y con una ganas locas por irme ya. 
Acabamos de dar las notas. Más del 90% de los matriculados en septiembre del 2013 en segundo de bachillerato han superado el curso. El título de la presentación de anoche era Generación de contrastes, ya que hay gente que va a estudiar Medicina y otros que van a hacer un ciclo formativo. Los hay de todos los colores, ideologías y formas de ser. Y el centro,  como le impone el pueblo, superando personalismo, se adapta a esta diversidad, demuestra que sigue siendo un lugar donde cabe todo el mundo, donde se madura, se aprende y se hacen amigos para siempre. Este año no sabían nada los alumnos de sus resultados y cuando después de toda una noche de fiestas se han enterado de los buenos resultados su respuesta ha emulado, como dice mi amigo Juan, a Sonrisas y lágrimas. Las dos positivas, llenas de alegría. Todavía estoy bajo el impacto de esta celebración, el «shock» emocional que produce tanta esfervescencia y alegría en la celebración. La verdad es que esta profesión es dura y difícil, pero a veces te da unas satisfacciones tremendas. Satisfacciones que te sirven de gasolina para otros momentos no tan agradables como estos.
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