Ya hemos visto que de todos los factores que intervenían en el emplazamiento de Casas Viejas (cruce de vías pecuarias, emplazamiento en la ladera de la mesa, cercanía del Barbate y la sierra, etc) va a ser la existencia del acuífero bajo la mesa el más importante de todos. Así el afloramiento de agua en fuentes y manantiales permite los dos aprovechamientos tradicionales más representativos; Las huertas y los molinos. 

Mintz lo explica así: 
“En Casas Viejas, el agua que fluía a través del pueblo era compartida por molineros y hortelanos. Primero era empleada en los molinos para accionar las ruedas. Luego pasaba por debajo del pueblo para llegar a una sección de huertas, donde servía para irrigación por turnos. Cuando le llegaba su turno, el hortelano sacaba las rocas de la zanja de irrigación que llevaba a su huerta y las colocaba en la corriente para bloquear el curso del agua. Cuando terminaba su turno, volvía a poner las rocas en su sitio para permitir que el agua continuara su curso. Los turnos eran de tres semanas, alternando días y noches para que cada huerto pudiera disfrutar ampliamente del agua. Cuando se vendían las huertas, se vendían los derechos de agua junto con el terreno; y cuando fueron subdivididas a través de la herencia, también se dividía el tiempo permitido para divergir la corriente principal”. 



Los huertos los encontramos cuando termina la pendiente y en la misma ladera. Están asociados a molinos harineros. Por ello, tanto los molinos como los huertos nos los encontramos en el relieve en cuesta con el que termina la mesa tanto al norte (Los Badalejos), como al oeste (Cucarrete y torre de Benalup), como al sur (Casas Viejas). Eran muchas las huertas que había en Benalup. Por citar algunas daré el nombre de  la de Joselito la huerta, Ricardito la huerta ( en la calle Tarifa), El Balbotín, La huerta Grimaldi, todo lo que hoy son Los Badalejos, La huerta Varela y alrededor de los Molinos de Cucarrete. Ya en el censo de 1917 aparecían estas familias como hortelanas. Los 12 hortelanos que aparecen como tal son: Miguel Grimaldi Gallardo, Manuel Grimaldi Bernal,  Cayetano Cabañas Salvador, José Bancalero Mesa, Antonio Grimaldi Gallardo, José Marín Aragon, Antonio  y Manuel Marín Sánchez,  Francisco y Antonio Bancalero Gutiérrez, Sebeastian Cabañas Cornejo y Salvador Grimaldi Gallardo. Son todos pertenecientes a cuatro familias (Grimaldi, Gallinitos, Bancalero y Marín) que tienen su origen en el siglo XIX y que van a continuar con el oficio hasta que la crisis de la agricultura tradicional acaba con las huertas tradicionales.



El sistema de riego empleado es de origen árabe, acequias y tajeas, permanecen desde entonces en el pueblo. Aunque hay muy pocos estudios al respecto todos los indicios hacen pensar que la dehesa de las huertas apareció con la ocupación andalusí. Se ha podido comprobar que el regadío es una técnica que proviene del oriente próximo, donde la escasez de precipitaciones hace que aparezcan estrategias para compensar la falta de lluvia.  Es con los musulmanes con la implantación del regadío cuando se da el mayor cambio cualitativo en la agricultura desde el Neolítico, el segundo sería en el siglo XIX con la desamortización. La abundancia de agua se manifiesta también en la extensión y distribución del cañaveral que había en las riberas de ríos y arroyos, producto que tanto aplicación tuvo para las huertas y la construcción de las chozas, por ejemplo.



 La explotación de estas huertas implica una ocupación demográfica importante, ya que estamos ante una agricultura intensiva de óptima rentabilidad. Tienen dos cosechas, una de invierno (nabos, coles, zanahorias, puerros, acelgas, espinacas, alcachofas…) y otra de verano (calabazas, berenjenas, sandías, pepinos, melones, ajos…). 



Si en la época andalusí su explotación es más intensiva, en la Edad Moderna se redujo, pero no desapareció (las fuentes siguen hablando de la dehesa de las huertas). Va a ser en la Edad Contemporánea coincidiendo con la creación del nuevo pueblo cuando vuelvan a conocer el esplendor de la época árabe. En el plano de 1906 aparece claramente la importancia de estos huertos. 
Los huertos han jugado un papel básico en la economía y vida benalupense hasta fechas muy recientes. Mediante un sistema de acequias y compuertas cada tres semanas la huerta tenía derecho al agua. El uso de ella era tan importante que cuando se vendía la huerta o se subdividía por herencia también se hacía constar en escritura el derecho del agua. 

En las fotos de Mintz huerta de Ricardo y de los Grimaldi

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