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En el plano de 1906 se observa como la actual Cafetería no estaba construida, formando parte de la parcela número 13, siendo un huerto.
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| Foto Serrano. Febrero de 1933 |
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| Febrero de 1966 |
Empieza entonces la época de la Ferretería FERMOSAN (acrónimo de los apellidos Fernández Mota y Sánchez que eran los tres socios, aunque a nivel popular se le llama CHIMONO – Chimeneas, Motas y Nono). Esta ferretería cuya cabeza visible al público era “Chimeneas” se convirtió en un lugar central para la socialización del pueblo. Allí no solo se compraban puntillas o alambre, también se traspasaba información, se cotilleaba y se comía y bebía mucho. Casi todos los sábados se organizaba alguna comida, todo ello gracias a que el lugar era muy frecuentado por los encargados de fincas de la zona como Espartinas, Majada Verde, Jandilla, Nájera y otras, los cuales siempre aportaban conejos u otros animales. También se puso de moda el consumir el denominado fino Primera el cual venía sin etiquetar ya que era la madre del fino La Ina y lo traían directamente desde Jerez por cajas algunos encargados.
La comidas se hacían en el almacén y el consumo diario del vino mencionado y tapeo, en la oficina de la ferretería. Lugar de reunión diaria de personas como los encargados antes mencionados, del farmacéutico, de Paco Bancalero, Nono, Pedro el del pantano, el veterinario, D. José el médico (que tanto disfrutó y aprendió allí), Paulita, el Tumba, varios coteros y muchos de los asiduos al bar de Palomino. Otros de los asiduos pero normalmente en horarios de tarde-noche eran el Guau y Manolo Cibello para contar aventuras relacionadas con la caza (con la exageración característica de estas prácticas).
La ferretería no sólo estaba en el centro del pueblo, sino que era parte de todo lo que pasaba en el pueblo. Por ejemplo la anécdota ocurrida con el 8.010 en la navidad de 1985. Se extendió el rumor de que iba a tocar ese número. En Chimono había un talonario íntegro y la gente presionaba para que se le vendiera una sola papeleta. Una vecina del pueblo que vio, como el resto, que no se le vendía pese a todos los argumentos utilizados, deseo que fuera verdad que tocara, que le dieran el premio en calderilla y que se lo colgaran al pobre del dependiente en los testículos. El hecho trascendió del pueblo, salió en los carnavales de la provincia y en el Diario de Cádiz. En 1992 se jubiló Chimeneas y la Ferretería pasó a los hermanos Mota. Manuel la regentó hasta el año 97. De la época de la ferretería son la cuarta y la quinta foto. Después de varios meses cerrada, el local lo cogió Álvaro, el que actualmente regenta el Pub de El Chino en la Plaza de El Pijo (Época), quien lo convirtió en pub-cafetería hasta que se lo traspasó a Gregorio. En la actualidad es uno de los bares característicos del casco antiguo, especializado en gente joven. De esta época es la sexta y septima foto. El dueño del negocio, Gregorio “For”, sigue pagando el alquiler a sus propietarios, los herederos de Nicolasa Vela.









Hay un pequeño error en el artículo, Salus, y es que ni el Guau ni yo hemos exagerado nunca en lo referente a la caza… bueno, el Guau un poco….