Repicaban las campanas
de la iglesia llamando a la misa del gallo, como atravesando la fina neblina
que emborronaba la noche, por una calle escasamente iluminada y peor
pavimentada, Eloy marchaba a toda prisa para avisar al médico. Cada vez más
cercano se oía el fun fun fun de la zambomba y el chirriar de la botella de
anís del mono de un grupo de jóvenes que llamaban a las puertas de las casas
cantando:
de la iglesia llamando a la misa del gallo, como atravesando la fina neblina
que emborronaba la noche, por una calle escasamente iluminada y peor
pavimentada, Eloy marchaba a toda prisa para avisar al médico. Cada vez más
cercano se oía el fun fun fun de la zambomba y el chirriar de la botella de
anís del mono de un grupo de jóvenes que llamaban a las puertas de las casas
cantando:
“Madre
a la puerta hay un niño,
a la puerta hay un niño,
Más
hermosos que el sol bello,
hermosos que el sol bello,
Seguro
que trae frio
que trae frio
Porque
viene medio en cueros…”
viene medio en cueros…”
Y era la Navidad de uno
de aquellos años en los que la Janda se desangraba perdiendo a muchos de sus
hijos, y no era la primera ni la segunda vez que eso ocurría; la emigración de los
hombres con sus familias en busca de nuevas tierras en las que asentarse era un
hecho que, por una u otra razón, ocurría allí como en muchas otros lugares del
país y del mundo y así ha sido siempre a lo largo de la historia del hombre.
de aquellos años en los que la Janda se desangraba perdiendo a muchos de sus
hijos, y no era la primera ni la segunda vez que eso ocurría; la emigración de los
hombres con sus familias en busca de nuevas tierras en las que asentarse era un
hecho que, por una u otra razón, ocurría allí como en muchas otros lugares del
país y del mundo y así ha sido siempre a lo largo de la historia del hombre.
Cuenta la Biblia como,
hace cuatro mil años, Teraj, ya viejo, huyendo de la hambruna, quizás de la
guerra, salió de su tierra natal, Ur de Caldea, para dirigirse a Canaán con su
hijo Abrahán, su nuera Sara, esposa de éste, y Lot, sobrino de Abrahán, para
asentarse en Jarán, a mitad de camino. Posteriormente, tras la muerte de Teraj,
Abrahán y Lot emigrarían desde Jarán a las tierras de Canaán. Pero si la
partida es siempre un hecho doloroso fue muy grande el empeño y la esperanza
que pusieron aquellos hombres buscando un presente y un futuro mejor para los suyos
en las nuevas tierras de promisión.
hace cuatro mil años, Teraj, ya viejo, huyendo de la hambruna, quizás de la
guerra, salió de su tierra natal, Ur de Caldea, para dirigirse a Canaán con su
hijo Abrahán, su nuera Sara, esposa de éste, y Lot, sobrino de Abrahán, para
asentarse en Jarán, a mitad de camino. Posteriormente, tras la muerte de Teraj,
Abrahán y Lot emigrarían desde Jarán a las tierras de Canaán. Pero si la
partida es siempre un hecho doloroso fue muy grande el empeño y la esperanza
que pusieron aquellos hombres buscando un presente y un futuro mejor para los suyos
en las nuevas tierras de promisión.
Tampoco fue menor el empeño y la esperanza
de Eloy Fiteros, ni el de
tantos otros que, como Eloy, tuvieron que tomar la importante decisión de abandonar
su tierra para iniciar una nueva vida lejos de donde echaron sus raíces.
de Eloy Fiteros, ni el de
tantos otros que, como Eloy, tuvieron que tomar la importante decisión de abandonar
su tierra para iniciar una nueva vida lejos de donde echaron sus raíces.
