El fotoblog de hoy tiene dos fotografías. En la primera un muchacho posa con una vespa. En la segunda tres chavales vienen de trabajar en sendas bicicletas. Escribía Juan José Millás: “La Vespa era una moto con aspiraciones burguesas, una moto a la que le habría gustado ser un coche. La gente se la compraba para salir a 100 por hora de la clase social en la que había caído.
Se trataba, pues, de un vehículo de desclasados en un país que se estaba desclasando también a 100 por hora. Mi padre, que tenía una Vespa, procedía de una familia bienvenida a menos. La expresión venida a menos formaba parte del paisaje verbal, pues había mucha gente encogida. No es probable que la Vespa fuera más cara que una moto obrera, pero el freno de atrás era de pie, como en los automóviles, y tenía unas defensas delanteras muy evolucionadas. La llamaban escúter para diferenciarla del resto de las motos, a las que despreciaba. La Vespa, en fin, tenía problemas de identidad, como sus propietarios. Poseías dos ruedas, pero aspiraba a cuatro, por lo que representaba excelentemente a un país con vocación de clase media” No sólo vemos la vespa como vehículo a motor, también el camión de Pepín Flor. La moto la había comprado Diego el de la Peña (bar) para su hijo mayor Andrés. Este se fue a la Guardia Civil y la heredó su 2º hermano Manolo, éste se fue a San Fernando. y pasó a Eugenio. En esa época era bastante amigo del Santo y se la dejó, pero solo para la foto.
En la segunda fotografía “Boquerón”, Manolo Torres y
Antonio García, vuelven a casa de trabajar de “Majaverde”. Vienen de
escardar, como se intuye por la “vinaera” que traen. Se han bajado de la
bicicleta, el medio de transporte de entonces, para subir la cuesta que
conduce al pueblo. Aquellas bicicletas no tenían piñones y sí faros
para poder circular de noche o madrugada. Angelín escribía en 1966 en Los turistas del figuras.
hombres en bicicleta de trabajar
y el día que hace levante pa que le cuento
harto algodón y cemento darle al pedal
cuando llegan a casa van agotados
después de haber almorzado chorizo y pan
se comen si lo tienen otro bocado
y a la seis de la mañana vuelta a empezar,
para estos hombre no existe
la jornada laboral
ni ninguna otra ventaja
de nuestra ley social
da pena verlos en fila
sudando en la carretera
sin más luz de esperanza que les dé vida
que el farol que alumbrando va su verea
y pero que todo esto
es que el trabajo no es fijo
y “pa” contar con algo cuando no haya

