A juzgar por la duración de las obras de la parroquia entre 1915-30, y otras referencias fotográficas afines, esta imagen debió tomarse a comienzo de la década de los Veinte, cuando se encamina a su segundo lustro constructivo. En ese momento el edificio se encontraba en alberca. Había adquirido su planta definitiva de cruz latina, con nave única y marcado crucero; también se habían levantado sus paramentos exteriores por encima de los vanos de la iglesia. El proyecto quedaba a expensas de cerrar su cabecera, cubierta y acceso principal.





La imagen, tomada desde la fachada occidental permite apreciar con claridad el estado de la fábrica, y aporta bastante información a propósito de su proceso constructivo. Materialmente se utilizó un aparejo mixto formado por ladrillos y cajones de tapial, una albañilería muy económica que además ofrecía la posibilidad de jugar con texturas materiales diferentes, como se aprecia en el resultado final. Toda la obra se llevó a cabo por parejo, siguiendo el trazado de la iglesia con excepción del hastial de entrada, que está preparado para recibir el diseño de la portada. La arcilla se utilizó en los elementos que componen la estructura de la fábrica: el potente zócalo que sirve de base a la composición, los pilares y contrafuertes que suponen la parte portante del muro, y los arcos de medio punto peraltados de los vanos. Aparte, se utilizó el ladrillo aplantillado para conseguir varios detalles de orden decorativo, marcando la cornisa entre del primer cuerpo y la línea de imposta corrida de los arcos, así como las molduras de sus roscas y las cartelas del cuerpo inferior. 



Por su parte, el tapial como material barato y de rápida ejecución se prefirió para cerrar la parte sólida del muro. Puede verse con claridad en toda la imagen, especialmente en el brazo del crucero, donde se aprecian los mechinales que servían de apoyo para la estructura de cada encofrado.



En cuanto al trabajo de construcción, llama la atención la ausencia de estructuras de andamiaje, que como vemos iban creciendo en línea con la propia vertical del muro, formándose plataformas corridas a lo largo de ellos. Cualquier estructura sofisticada para la elevación de cargas brilla por su ausencia, recurriéndose en este caso a poleas y pequeñas cabrias de mano. 
Alexis Pérez Fargallo
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