Para mí, y para muchos, el hecho de alcanzar la segregación,  fue como si  nos dieran a tomar uno de esos  «amarguillos» típicos de la repostería asidonense. Cada vez que pienso sobre el tema me queda ese regusto amargo y siempre me planteo lo mismo: por qué en esa reunión de Diputación no impusimos nuestro término,  por qué tuvimos que ceder con la esperanza de que los tribunales nos dieran la razón, por qué no se hizo al revés:  mantener nuestra propuesta de término y que fueran ellos los que solicitaran a los tribunales un reparto más justo. 

El caso es que aceptamos, y lo interpretamos como un punto y seguido. Ingenuos y utópicos,  porque aquello se convertiría en un punto y final. Por eso nunca he estado de acuerdo con celebrar el DIA DE LA INDEPENDENCIA, porque como decía en algún escrito «te dan, y encima lo celebras» .Nuestro lema «POR UN TÉRMINO NATURAL Y JUSTO»  quedó bajo una hoja del BOJA de 20 de marzo del 91, petrificado en el tiempo, para decepción nuestra.

Sin embargo, SÍ celebro las vivencias de aquel proceso por la segregación: la idea contagiosa por conseguir la INDEPENDENCIA YA,  el salir a la calle cogidos de la mano a gritar sentimientos, las pintadas, las pancartas, las elecciones ganadas y los plenos en Medina,  el defender tu parcela de actuación municipal frente a los intentos de intromisión de «los otros», la capacidad de gestión para conseguir cosas, el utilizar en  escritos  y propaganda de actos el logo propio con la torre y el cuervo sustituyendo lo de «Alcaldía de Barrio» por Ayto de Benalup, cuando aún no lo éramos, el destapar el pasado oculto para vestirlo de orgullo, lucha y compromiso como señas de identidad de un pueblo que abandonaba la inacción y se movilizaba reivindicando lo que creía que en justicia le pertenecía. SI, celebro ese tiempo de ilusiones compartidas,  esa intención general de hacer, esa comunión de ideas que nos hacia fuertes y atrevidos. 

Tras el decreto del 91 se legalizó la independencia y la decepción, y la fuerza que nos empujaba se fue diluyendo entre sentencias, pregones y plenos.. Pero el pasado, pasado es, aunque lo traigas al presente. No lo puedes reescribir. Para la historia queda lo positivo y lo negativo que se hizo. Desde ahí puedes comentar, opinar, recordar… que yo estuve allí junto a muchos amigos.
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