Hasta
el 14 de abril de 1931 todos los concejales o alcaldes pedáneos que había
tenido Casas Viejas eran grandes propietarios o representaban sus intereses. La
llegada de la Segunda República significaba que por primera vez las clases
medias y populares participaban en la política.





Tras las elecciones de 31 de
mayo de 1931 entran como concejales en Medina representando a Casas Viejas José
Suárez, Juan Rodríguez “Sopas” y Juan Bascuñana. Era la primera vez que los
propietarios no decidían quien era el alcalde pedáneo y los concejales de Casas
Viejas. Lo primero que hacen los tres es llevar una moción conjunta para que el Ayuntamiento le de una subvención a la banda de música de Casas Viejas. La proposición no prospera por el voto en contra de los concejales asidonenses. Pero los problemas no sólo venían de Medina, sino que los más importante procedían de la misma Casas Viejas. Aparecieron muy pronto las peleas y las escisiones internas. No llevaban ni un mes trabajando juntos, cuando “Sopas” se retira de
las filas socialistas, para acercarse a los anarquistas, desde donde planteó
cruda batalla con la complicidad activa de los radicales. Lo sustituyó
Francisco Fernández, el cuarto concejal que aparece en la fotografía. 



El 6 de
octubre de 1934, coincidiendo con la entrada de los tres ministros de la CEDA y
el giro derechista del gobierno de la nación de Lerroux, son cesados Francisco
Fernández y José Suárez, continua el radical Juan Bascuñana y entra como nuevo
concejal el propietario José Espina Calatriu. Después de las elecciones de
febrero del 36 salen estos dos como concejales y entra de nuevo José Suarez
Orellana. La escena política va a estar dominada durante la Segunda República
por la disputa entre los radicales y los socialistas, los socialistas y los
anarquistas, los anarquistas y los propietarios… en fin, un embrollo todavía
poco estudiado.




El
intento de estos cuatro concejales por hacer 
política y que no se la hagan les va a costar muy caro personalmente.
Francisco Fernández pierde la vida en la Guerra Civil, Suárez y Sopas tras
estar un tiempo encarcelados tienen que exiliarse fuera del pueblo y Juan Bascuñana
pierde su zapatería. Los tres viven, durante el franquismo, desencantados y
alejados de la política.
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