En la fotografía de la década de los cuarenta aparece el
Padre Jandilla, Francisco González Metola tocando el piano, mientras que un
grupo diverso de niños, niñas, muchachos, muchachos, hombres y mujeres entonan
una canción, con toda probabilidad, de carácter religioso.




Era un 19 de marzo y
el lugar es la finca de Boyar, cercana a Jandilla, donde se celebraba la
romería de San José. Por San José, aprovechando la llegada de la primavera, lo
mismo que en Benalup se organizaba la Retama, en estos pagos se hacía una
salida al campo. El padre Jandilla convocaba a los vecinos de Jandilla, Nájera,
Cantarranas, Libreros, Las Lomas y otros pagos cercanos. 



Una vez allí, se decía
misa, se cantaba, se comía, se bailaba y se disfrutaba de las buenas temperaturas.
La comida que se llevaban era una tortilla de perejil y cebolla, un trozo de
tocino crudo salado y un bote de agua. Se puede leer en el libro del Padre
Jandilla que escribió su hermano Luis:  «A mi, una de las
cosas que más me impresionaron de pequeño era la reunión que todos los años
teníamos el día de San José en El Boyar. Carretas engalanadas, muchas
caballerías y muchas bicicletas, que era lo único que entonces conocíamos en
el campo. Era un día estupendo».
 (Álvaro O.M.).



Estamos en un
mundo rural con poblamiento disperso con una abundante población que en medio
de un feroz latifundismo sobrevive a unas pésimas condiciones de vida. 
La
fiesta se convierte así en un momento de socialización necesaria, de darle
satisfacción a la necesidad que tiene la gente de sentirse parte de un grupo,
de una comunidad. En una cotidianidad tan dura como la rural de los años cuarenta
eran necesarios momentos especiales de expansión y así las romerías se
convertían en un momento excepcional, una ruptura contra la dura realidad
diaria, donde se cantaba, se bailaba, se divertía. Y se escuchaba misa en el
campo. Estas romería o fiestas a la virgen María  están organizadas por la institución con más
fuerza y poder del campo andaluz en aquel momento; la iglesia.



Debido al
carácter especial de este mundo rural, donde el poblamiento no era concentrado
y el número de habitantes era reducido no existe la estricta separación de
géneros que hay en las iglesias o escuelas del mundo urbano. Lo vemos
claramente en esta fotografía.



En la actualidad
un grupo de familiares, amigos y feligreses están llevando a cabo un proceso
de
beatificación de «Don Paco», «
Padre de Jandilla»
o «Padre Metola»,
según sus destinos.




P.D.- Llevo tiempo intentando averiguar quien aparece en la
fotografía además del Padre Jandilla, si conoces a alguien te agradecería que
me lo dijeras y enriquecemos el post.
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