Las Lomas van a tener una gran trascendencia para la comarca, sobre todo en el periodo que abarca de los setenta a los noventa, luego le va a suceder la construcción y las expectativas creadas en torno al campo de golf, en la actualidad el protagonismo lo tiene la empresa Bio. Significa la vanguardia en el paso de una agricultura tradicional a otra moderna con la utilización de una tecnología punta y una productividad y competitividad que no se habían conocido nunca en la zona.
Mintz, con la claridad del que ve el valle desde la cumbre, lo explica así:«Rodeadas de muchas fincas improductivas, Las Lomas se convirtió en la mayor fuente de empleo de la zona…¡Qué distantes eran de las ahora olvidadas visiones de los anarquistas y socialistas que habían luchado allí una generación antes para trabajar la tierra comunitariamente y compartir su cosecha! Un nuevo propósito había cobrado importancia».
Por tanto, los dos grandes periodos de crecimiento demográfico de la zona, este y a finales del siglo XIX coinciden con las grandes transformaciones sufridas en el mundo agrario. Los sopacas y asidonenses atraídos por los latifundios nuevos creados van a ser ahora sustituidos por otros asalariados procedentes de Alcalá, Arcos o de otros pueblos andaluces que se asientan en Benalup por el pulmón y motor que significaban las Lomas.
Especial importancia van a tener los habitantes de los pueblos de la provincia de Sevilla como el Coronil y su entorno, que con el paso del tiempo ellos y/o sus descendientes acabaron estableciéndose aquí en Benalup, en la barriada el Matadero o en los conocidos como los pisos de Las Lomas.




