Hoy se cumplen cincuenta y un años de la muerte de Manuel Muriel Guerra, el Padre Muriel. Sus restos se enterraron en Medina Sidonia y el pueblo solicitó del obispo que su cuerpo recibiera cristiana sepultura en la iglesia parroquial, petición que entonces fue denegada porque el obispo decía que había que dejar transcurrir algunos años.
Con fecha de 25 de septiembre de 1990 se recibió la autorización para el traslado. La petición es firmada por un grupo de vecinos con fecha de 10 de julio de 1990. La transcribo, porque constituye todo un documento sobre la figura, la relevancia y el rol del Padre Muriel en los años que ejerció como párroco en Benalup de Sidonia: “Los abajo firmantes vecinos de Benalup de Sidonia, y feligreses de su Parroquia de Nª Sra. Del Socorro, en representación del pueblo, tienen el honor de exponer:
El escrito es bastante significativo. Me arriesgaría a escribir que se intuye detrás la pluma de Eugenio Espinosa. En primer destaca en su figura el papel de padre y amigo para los feligreses. Después se centra en el rol jugado en la educación. Especial importancia le da al hecho de que ayudó a muchas familias a sobrellevar las dificultades económicas haciendo de intermediario con las autoridades políticas y económicas como el Ayuntamiento de Medina y las Lomas. «En tiempos que la mayoría de la población vivía en chozas de pasto en condiciones infrahumanas». Destaca también su papel visitando a enfermos y termina haciendo referencia a la organización de eventos especiales como las misiones o la adoración nocturna.
A mí siempre me ha parecido que el Padre Muriel fue un personaje de especial relevancia para este pueblo. Fundamentalmente por el rol político (en el buen sentido de la palabra), que le tocó jugar, convirtiéndose en personaje público más importante del primer franquismo. Recordemos, que como ya se ha escrito en este blog, fue el principal encargado de la transición entre la segunda república y el franquismo y el que hizo posible que muchos personajes destacados en la República lo siguieran siendo en la dictadura. Además este paso se hizo de la forma más incruenta y pacífica posible. También me parece que a la altura histórica que nos encontramos no proceden valoraciones personales, positivas o negativas, que no tengan en cuenta el contexto histórico concreto en el que se sitúo el personaje. Estoy totalmente convencido de que no se puede juzgar una época (1934-1966) con los criterios y principios de otra (2017).




