Hoy aparece en La voz de Cádiz un artículo sobre la próxima reapertura del hotel Fair Play. Comienza así: «Pasa la crisis y resucitan viejos sueños. En este caso se trata del hotel de lujo de Benalup, el Fairplay, que volverá a abrir sus puertas el 30 de junio de 2017″

Parece que es otro síntoma de que estamos superando la crisis, además de la clara recuperación del empleo. Por eso en un blog como este que se llama desde la historia de Casas Viejas es momento de preguntarse si la crisis ha servido para algo y si hemos aprendido de ella. 

Cuatro tipo de problemas llevaron al anterior proyecto a su cierre temporal; los económicos, los más importantes, los laborales, los medioambientales y las relaciones con el pueblo. Este último es el que más me interesa ahora. Dicen los
expertos que aquellos proyectos en los que la génesis de un campo de
golf surja para exclusivamente facilitar una gestión estrictamente
inmobiliaria están abocados al fracaso, mientras que «si la
construcción está asociada a un proyecto turístico (Resorts…), aunque
combine una parte de promoción inmobiliaria, y la oferta del Campo es
parte inherente a la competitividad de los establecimientos turísticos
y/o del Destino, tiene más posibilidades de durabilidad en el tiempo».

En la edición del País de 17 de marzo de 2016 apareció este artículo titulado del Latifundio al campo de golf donde se resumía la historia de este pueblo durante el siglo XX. El Diario de Cádiz en un artículo de fecha de 13-10-2009 se sumaba a la euforia colectiva en torno a este proyecto: «A Devos, que tenía el hotel Cruz del Mar en Chipiona pero estaba cansado de la «nula apuesta» del Ayuntamiento por el turismo, no le importó que Benalup fuese el pueblo menos turístico de la provincia, o uno de los menos, y se embarcó en el proyecto con una inversión de unos 50 millones de euros. Las bolas empezaron a volar en el campo de golf en 2001 y el hotel Fairplay, con cinco estrellas y apenas un centenar de habitaciones, abrió sus puertas al público en 2006, junto a varias decenas de villas particulares decisivas para financiar la inversión.Tres años después, el hotel ha conseguido situarse entre los mejores del país en varias clasificaciones internacionales de prestigio. Algunos de los galardones cosechados son el premio al mejor resort de la guía de hoteles Conde Nast Johansens, las seis estrellas concedidas por la fundación Seven stars and stripes, y cinco premios en los World Travel Awards en sus tres últimas ediciones, reconocimientos otorgados cada año a través de los votos de más de 175.000 profesionales en 200 países. Este año, por primera vez, el Fairplay está seleccionado entre los siete mejores hoteles boutique (con menos de 100 habitaciones) con campo de golf del mundo en los WTA. La clasificación final se conocerá en diciembre».

Mientras tanto en el pueblo corrían rumores de problemas. Se decía que los trabajadores no cobraban en el plazo estipulado, no se entendía que el campo de golf no tuviera un acceso directo por la carretera de Vejer y se tuviera que entrar por el final del padrón de los arrieros, el acceso a los puestos de trabajo no era tan fácil como se había pensado, ocurrieron varios incidentes con los propietarios y gestores o  con los turistas foráneos y sobre todo estos no tenían la incidencia en el pueblo que hubiera gustado. Había gente que criticaba duramente el campo de golf o que lo alababa, pero la mayoría permanecía confusos, al margen, sin saber muy bien de que iba el tema. En abril de 2012 se hizo público que la propiedad se había acogido al concurso voluntario de acreedores y que la explotación iba a ser intervenida judicialmente. ¿Qué había pasado con el campo del golf de Benalup, con aquel proyecto que se plateó como la panacea para el futuro, como un nuevo y moderno pulmón, otras Lomas?

En un post de este blog decía yo: » Para el futuro deberíamos saber que el
presente y el futuro son incompletos sin el pasado. Uno de los fallos
que se ha tenido en este pueblo, bajo mi punto de vista, en el boom de
finales del siglo XX es querer construir una nueva realidad sin relación
con la anterior y sin partir de sus características y presupuestos.
Resultó una falacia querer construir un pueblo nuevo basado en el
desarrollo exógeno, sin relación con el pasado y con el entorno. El
tiempo tiene tres dimensiones y como decía Einstein sería una ilusión
querer separarlas. Para el futuro hay que tener en cuenta esto. En
cuanto al tema que tratamos, el campo de golf ya forma parte del pueblo,
no sólo por los 15 años, sino también por las dimensiones de lo
aportado. Parece que el empresario impulsor ya está en otras historias y
ha amortizado esta aventura. Alguien deberá comprar el hotel y el
campo de golf, gestionarlo y seguir con el negocio. Una empresa de la
dimensión tan grande como esta no puede desaparecer, como la energía no
se puede destruir, simplemente transformarse. Opino que a estas alturas de la película
todos saldríamos ganando si nos proponemos sumar. Que es lo que siempre
se ha tenido que hacer aquí. No obstante, como pasa siempre en en esta
vida, será la máxima instancia quien diga la última palabra sobre este
proyecto del campo de golf. Me refiero, a ese juez inexorable que es el
tiempo, que será el que dicte sentencia».
Bueno pues el futuro ya está aquí, la empresa Pascual ha comprado el hotel y se propone gestionarlo. 

Que las relaciones con el pueblo del proyecto fracasaron son prueba evidente estas declaraciones del anterior propietario Bernard Devos. «Reconocimiento… Claro que no.  Veo
que este hotel no corresponde al deseo de la gente de aquí. Esto me
duele mucho. No entiendo. Yo pensaba que la gente de Benalup y del
entorno estaría contentos de que aquí se construya un hotel de lujo, con
un golf que es un plus para la naturaleza de la zona. Pero el hotel
tiene más gente que piensa en contra de él. Se fue Paco [Cabaña,
exalcalde y parlamentario], que tiene más oposición en el pueblo y
también ahora parece estar en contra de esto. He creado 150 puestos de
trabajo pero no para 6.000 desempleados, y eso pone a la gente en
contra. El empresario es un enemigo, un tío malo, hasta que mete el
último euro en el proyecto. Yo he puesto todo lo que tengo aquí, me he
arruinado, aunque la gente no lo crea… Lo he perdido todo.  Y yo tenía
mucho, eh».
 

En otro post escribía yo: «El 20 de marzo de 1997 en el pleno que
celebraba la independencia el alcalde D. Francisco González Cabaña
comentó que algún día Benalup debería tributarle un gran homenaje a
Bernard por la labor que iba a hacer en el pueblo, en el 2012 el mismo
Bernard se siente dolido por el trato recibido. ¿Qué había pasado en
esos 15 años? ¿Sólo la crisis es la culpable de lo ocurrido? ¿Está todo
perdido en relación al campo de golf, sólo queda esperar que se
convierta en una selva y que sea saqueado? ¿Solo
 hay desesperanza sobre  una mejor relación entre la empresa y el
pueblo? ¿Por qué ha dominado la frialdad en las relaciones entre el
campo de golf y el pueblo?»


Y ahora que el futuro empieza hoy creo interesante reflexionar sobre la relación entre el campo de golf y el pueblo. Como decía Bernard Devor «No sólo tienen que mejorar las
carreteras, también hay que convencer a la población de Benalup y
alrededores de que el turismo es bueno para todos, que trae riqueza y
puestos de trabajo. Nosotros desde el Fair-Play tratamos de que los
turistas que nos visitan vayan a conocer un poco más la cultura y el
pueblo, las tradiciones de la zona; queremos que se integren por
completo».


Creo que lo más importante es que tanto el pueblo como la empresa sean conscientes de que las dos partes salen favorecidas de la colaboración mutua y que si aparece los beneficios serán para ambas partes. A Benalup-Casas Viejas no sólo le puede afectar positivamente porque genere riqueza, puestos de trabajo u otro tipo de sinergias en turismo, comercios, bares, etc. También puede colaborar en el crecimiento general de la economía y poner su grano de arena en forma de presión para solucionar viejos problemas como el aislamiento (el famoso cruce de Ignacio Castro y la carretera del Castaño) y el hecho de que el patrimonio natural y cultural que se encuentra en manos privada este bunkarizado y aislado del interés general (cierre de Tajo de las Figuras, Morita, Monasterio del Cuerpo o itinerario por las sierra). Pero la crisis también ha demostrado que un proyecto de este tipo no puede desarrollarse dentro de una burbuja aislado del entorno. La clave está en el desarrollo endógeno y sostenible y para ello es fundamental la implicación en el entorno. Es la viñeta del principio, el proyecto necesita al entorno y el entorno necesita al proyecto. Si las dos partes empujan hacia el mismo lado, soplaran buenos vientos para ambos, si se hace en sentido contrario la cuerda se romperá, como hace cinco años. Y a nadie le interesa que se vuelva a romper. Suerte a la empresa, al proyecto y a Benalup-Casas Viejas.


 
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