En la anterior entrada de esta serie hablamos de las matuteras a nivel general. Hoy nos vamos a centrar en dos casos y la valoración del caso.

Hecho muy particular es el caso de Isabel Montiano que su nieta había dado a conocer antes y que yo le hice varios post. Antonia Zumaquero: “Foto de mi abuela paterna Isabel Montiano Cozar, ella murió en una valenciana (autobús). La versión policial fue que ella se tiró debido a  una avería del vehículo, pero algunos pasajeros que venían con ella dijeron que le habían empujado. Ella como mucha gente de aquella época vivía de traer café, azúcar etc. etc. Le había tocado la lotería y fue a Algeciras y mi abuelo la recogía con los mulos en los Barrios, pero ese día no llegó y le dieron la mala noticia. No apareció nada de lo que traía solo unos caballos de cartón que los traía para mi tío y mi padre. Tenían 5 y 7 años respectivamente. Ese día se quedaron si mamá. Sólo puedo decir que en mi casa siempre estuvo presente como si viviera con nosotros, aunque mi padre era tan pequeño supo mantenerla viva y transmitirnos el amor por ella. Esto lo hago en homenaje a él espero que nadie de mi familia se moleste”.




Isabel Montiano y Francisco Zumaquero, como tantos otros españoles humildes de la época, al tener otras posibilidades laborales cerradas intentaban buscarse la vida comprando oro, ropa o mantones de manila en el campo de Gibraltar y vendiéndolos en la Janda, donde otros intermediarios se llevaban la mayor parte del beneficio. Pero además el riesgo era tan grande que esta búsqueda de la vida muchas veces terminaba cuando encontraban la muerte como le paso a Isabel Montiano Cózar el 2 de marzo de 1943. Según cuenta su nieta ella había ido a Algeciras a cobrar un boleto de lotería premiado y su marido Francisco la esperaba en su caballo, como siempre, en Los Barrios.A Isabel Montiano Cózar la enterraron en el cementerio de los Barrios en 1943 y su caso solo se comentaba en la intimidad familiar. Su hijo Gaspar, al final del franquismo, en 1974 mueve cielo y tierra para traerse los restos al cementerio de Benalup. En 1992 continua con las gestiones sobre los restos de su madre y la minuta del abogado le cuesta 181.260 pesetas. La versión que se extendió de la muerte de Isabel Montiano Cózar fue la del accidente. En la familia se impuso el tabú, el intento fallido de olvido y el no hablar sobre todos estos hechos

Pepa Barrios sobre su abuela Pepa Moreno Caro: “. Como tantas mujeres del lugar en posguerra cambiaba alimentos… garbanzos por aceite,  etc .  Tenia mas cojones que el Espartero y plantaba cara a los guardias que entraban en su casa para buscar a mi abuelo Manuel Barberan Romero”



Antonio Cazorla en Los españoles de a pie bajo el franquismo dice: “Alguien se lucraba con estas transacciones. Este alguien podía ser tal vez un modesto pequeño propietario o una madre desesperada tratando de proveer para su familia. Pero los pingües beneficios quedaban para los que iban a lo grande: latifundistas, miembros del funcionariado y, en ocasiones, hasta el mismísimo gobernador civil…



Terminamos como siempre con la valoración. Luis Gómez y Rogelio Ruiz escriben: “Disertando con agentes de aquella época, sobre el perseguir a mujeres portadoras de café, azúcar… que intentaban ganar unas pesetas para el sustento de sus familias, alegaban que sólo se trataba de perseguir y atajar: “al Contrabando, para destruirlo en su matriz, porque de no escindirlo en los primeros brotes, éste crece rápidamente, ramificándose hacia estamentos superiores que acaban corrompiendo a la sociedad. El trajinete de las matuteras se pierde con el cierre de la verja del peñón. Desde estas páginas un afectuoso aplauso a aquellas mujeres que contra viento y marea en un periodo ideológicamente machista, lucharon para sacar a sus familias del apuro (sacarlos Palante, según el lenguaje local)”



Personalmente reflexionando sobre estas mujeres que tanto perdieron y tanto sufrieron me recuerdan al caso de las portadoras marroquís que cruzan la frontera por Ceuta cargadas de mercancías y que muchas de ellas pierden la vida. Decía en el anterior post que esto siempre fue una zona de frontera, de nadie y me parece que de alguna forma lo sigue siendo.  Estoy totalmente de acuerdo que aquellas y estas mujeres se merecen un caluroso homenaje, por su atrevimiento, por su esfuerzo, por sus perdidas… pero también creo que el mejor homenaje que se le puede hacer es sacar a la luz públicas esas vivencias, para que todo el mundo las conozca, es la mejor manera, creo, de no perpetuar la derrota. Así, que por favor, si conocéis caso de matuteras de Benalup de Sidonia contarlos. Tengo muy claro que el olvido y el silencio forman parte de la estrategia vencedora. Recuerdo que cuando haciendo el libro de la tierra un alumno hizo el trabajo sobre el contabando en B-CV la condición del abuelo es que no se supieran sus nombres. Antonia Zumaquero lo decía muy claro en el facebook :»Esto lo hago en homenaje a él espero que nadie de mi familia se moleste”. Ahora mismo estoy trabajando sobre el caso de los hermanos Paco y Juan Ordóñez, que tuvieron un enfrentamiento con la Guardia CIvil mientras traían mercancías de contrabando. El primero murio, el segundo se salvó y murió en e 94. También estoy detrás de una foto que hay en los Barrios de un hombre de aquí con una mochila haciendo contrabando. Tengo muy claro que el olvido y el silencio forman parte de la estrategia vencedora. La única forma de hacerle frente es a través del conocimiento y la cultura, para recuperar una dignidad que nunca se debería haber perdido.
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