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Curiosa dicotomía es la que cuentas con las dos citas sobre el miedo. A menudo me la he planteado de la misma forma, pero con citas distintas. "La felicidad es la ausencia de miedo". El miedo paraliza, no te hace ser feliz, roba los sueños. Pero también es cierto que "tener miedo es de valientes, lo contrario es ser temerario". Ese miedo no nos paraliza, sino nos hace ser prudentes, pensar y reflexionar antes de dar el paso.
El miedo inoculado fue de las peores represiones que aplicaron en Casas Viejas, como cuentas en la entrada. Esos duros ejemplos ilustran muy bien cómo paralizaba el miedo, cómo se robaban los sueños. En definitiva, cómo hizo infeliz a buena parte de la población. Y lo peor de todo es cuando ahora, en pleno siglo XXI, seguimos en las mismas, insuflando miedo (a romper un país que no está fracturado, a quedarnos sin papel higiénico como cierto país sudamericano…) con el fin de seguir en el poder, con el fin de paralizar y robar sueños.
Magnífica entrada la de hoy sobre el miedo insuperable que no permite la felicidad.