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Cuando el hombre se hace sedentario en el Neolítico aparece la artesanía. Se trata de transformar manualmente la materias primas en productos manufacturados que cubran las necesidades de las personas. Esas materias primas a veces se cultivan y otras se recolectan de forma depredadora. Es el caso del palmito. Esta materia prima se utilizó tanto para almacenar o transportar desde el IV milenio de cristo hasta la década de los cincuenta del siglo XX.


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En la sociedad preindustrial casi todo el mundo trabajaba con él, porque tenía muchas utilidades y porque la materia prima era gratuita. Se encuentra, sobre todo, en zonas de monte bajo cercanas a la costa mediterránea, y se extiende desde Andalucía hasta la costa de Italia. Es, en este clima cálido y seco, donde el palmito se desarrolla de forma óptima, pues resiste la sequía, así como suelos pobres y salinos. El palmito (Chamaerops humilis) es la única palmera autóctona de la Península. Chamaerops humilis, llamado palmito, margalló o palmitera es una especie carismática. Como es una planta dura, que aguanta la sequía estival y los malos suelos en esta zona se da con mucha profusión, pues el predominio de la ganadería sobre la agricultura tradicional ha hecho que muchas tierras no se roturen y haya grandes extensiones de estas palmeras enanas. 
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Su último momento de gran explotación fue en la década de los cincuenta. La cantidad de personas que se dedicaban a recolectar los cogollos de palma y luego secarlos, bien para darle un aprovechamiento local o para vendérselos a los portugueses fue muy importante. Por eso uno de las formas de explotarlo fue mediante la realización de paseras de cogollos. Su éxito comercial fue tan fuerte que incluso competía con la siega, hasta el punto que el ayuntamiento de Medina a veces tiene que retrasar el permiso para la instalación de estas paseras para que haya jornaleros para la siega del trigo. Me cuenta mi informante especializado sobre las paseras de cogollos: ”Eso era como una especie de era o llano donde extendían las palmas y los cogollos. Ponían un chozo como los carboneros y las ponían a secar. Una vez secas hacían haces para luego transportarlos en bestias o en camiones” En los años cincuenta había cuatro o cinco lugares donde instalaron estas paseras. Así había paseras en el punto o fielato cerca del actual C.P. Tajo de las Figuras, en la Venta Pareja, en el Llano Olero o en el cruce de la carretera de Medina. He encontrado en el archivo de Medina muchos permisos para instalar paseras. El procedimiento siempre era el mismo; se concedía con la condición de que no obstaculizara el paso de ganado. 
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La palma tenía un uso universal. Desde refuerzo de botellas y botijos con los que proteger el vidrio o el barro cocido, hasta cuerdas para distintos cometidos relacionados con las tareas agrarias y ganaderas, pasando por la elaboración de aperos y elementos útiles y decorativos como persianas, cortinillas o alfombras. Las pleitas o empleitas,  es el trenzado más común y a partir de él se realizan numerosos objetos. Mientras que la pleita se trabaja una vez secada las palmas, la toniza se hace en verde. Los artículos que se realizaban con este material eran: reores (alfombras redondas), espuertas (utilizadas para el traslado del pan y otros alimentos y materiales) , capachas (utilizadas fundamentalmente para el furtiveo y para las viandas de los hombres que trabajaban fuera), cestas (para la mujer meter la compra), sopladores( para prender el fuego), los serones (para el transporte de los cantaros de agua, y de leche y el grano), sombreros, escobas… 

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