La mañana del 30 vi en el Facebook foro debate la entrada de Vero, una antigua alumna y querida amiga: “😶😶😶 Esta es la cara que se le queda a la gente que viene al pueblo con la idea de hacer una ruta por los puntos donde tuvieron lugar los Sucesos de Casas Viejas…
Ayer mismo una familia venía de fuera expresamente para verlos. Solo pudimos darle indicaciones para que fueran a visitar el antiguo cementerio; era absurdo comentarles que la tumba conmemorativa está en el nuevo, ya que igual iban y lo encontraban cerrado… Les dijimos también donde quedaba el antiguo cuartel y les indicamos los lugares donde se encontraban la choza de Seisdedos y el sindicato. Echaron a andar y los vimos pronto de vuelta bastante decepcionados. Posiblemente el Espacio Conmemorativo también lo encontraron cerrado, así que su visita acabó demasiado pronto. Anduvieron por unas calles que no hacen alusión alguna a una historia que nos representa.
Bastarían unos simples carteles acompañados de fotografías contando qué ocurrió en cada punto. Comentando lo sucedido con una amiga que estaba también en la alameda cuando ellos pasaron, dio la idea de pintar una línea en el suelo que marcase el recorrido (igual que las que uno se encuentra en el casco antiguo de Cádiz).
Me parece perfecto que se quiera mantener viva nuestra historia cada enero, pero es algo que tendríamos que cuidar y mimar siempre. ¿Parece que no cuesta tanto no…?
Quise aportar mi granito de arena al debate: “Salustiano Gutiérrez Para solucionar un problema el primer paso es ser consciente de que existe. El segundo es plantearse si esa situación que narra Vero (y que se puede ampliar con muchísimos más detalles) se produce por desidia, pasividad, dejadez, olvido, falta de interés, conformismo… o esos elementos esconden detrás una estrategia determinada. Vero ha abierto el melón. Bien Vero”
Me parece tan importante y trascendente lo que ha hecho Vero que se merece un post. A los hechos que expone Vero hay que añadirle que el monolito que instaló CNT-Andalucía (hoy CGT) en la Alameda, sigue pasando inadvertido en la Plaza de los Jornaleros pese a que, por activa y pasiva, se ha intentado restituir a su lugar de origen ya que este hecho fue el precedente a nivel nacional de todo el potente movimiento memorialista actual, muy en boga con la exhumación de Franco en Cuelgamuros. También habría que añadir que la antropóloga Belén Gómez hizo un magnífico y caro trabajo para la declaración de los sitios de Casas Viejas como BIC, y cuando todo estaba solucionado (El País incluso lo anunció), se tomó la decisión política de aparcar el proyecto y guardarlo en un cajón donde duerme el sueño de los justos. Tampoco se ha conseguido poner el nombre de las víctimas en la lápida del nuevo cementerio ni darle el papel y funcionalidad que merece el único espacio de homenaje a las víctimas que hay en la provincia de Cádiz pues sigue cerrado y sin personal exclusivo. Es el único de los tres centros de interpretación del pueblo no abierto regularmente, ¿casualidad? Las comparaciones son odiosas, pero las pinturas del Tajo de las Figuras llevan cerradas al público desde el 10 de octubre de 2008. La solución de la llamada previa no es útil ni efectiva, como se ha demostrado este verano. Sólo hay tres lugares en el pueblo que aluden a los sucesos (la Plaza de Casas Viejas, la de Los Jornaleros y el Espacio Conmemorativo) y los tres situados en la periferia. En el casco antiguo no se hace ninguna mención, como dice Vero…,y los intentos y proyectos que se han presentado, que han sido bastantes, no han conseguido convertirse en realidad.
Parece evidente que no se trata de hechos aislados, sino que responde a una estrategia determinada, planificada y que habrá dado los resultados apetecidos. Es el viejo problema con la historia de este pueblo, que hasta en su nombre Benalup-Casas Viejas lo tiene presente. Tengo entendido que próximamente se publicará una novela que parte de esa tesis, también en este blog aparecerán varios artículos que intentan explicar y desenmascarar esa metodología. Estoy convencido de que algunas de estas deficiencias se van a solucionar, parece que más pronto que tarde, sobre todo, si sigue habiendo gente como Vero que cree que merece la pena resolverlo y así lo manifiesta. Y volvemos al viejo debate de la valoración del turismo: no se trata de poner en valor los sucesos para explotarlos turísticamente sino aprovechar el posible tirón turístico para situarlos en el acervo histórico con la normalidad que siempre deberían haber tenido. Al final, como siempre, es una cuestión de dignidad, no de economía.


