El paso de la dictadura a la democracia en España se hizo mediante un proceso que se denominó transición. Los historiadores todavía no se han puesto de acuerdo, van a tardar mucho tiempo en hacerlo, si fue un proceso pacífico o violento,positivo o negativo, guiado o espontaneo. Lo cierto es que se hizo. En el tema de los sucesos el cambio fue manifiesto, pasaron de verse como algo negro, oscuro, negativo, oculto… a algo que debía conocerse. Mintz en el pueblo desde 1965 había puesto la semilla.

Son muchos los periódicos, sobre todo los semanarios, los que se fijan en el tema. Recurren a fotografías y personajes actuales pero con referencia a la actualidad. Recuperar Casas Viejas era un tema progresista y de moda. Se trataba de hablar del Casas Viejas de 1933 y compararlo con el Benalup de Sidonia de la actualidad.



El primer semanario que lo hace es Tiempo de historia. Gerard Brey que había publicado junto a su maestro Jacques Maurice Historia y Leyenda de Casas Viejas, publica en tiempos de historia Campesinos en Medina Sidonia y Casas Viejas 1870-1933. El pie de página que acompaña a la foto de Serrano de 1933 es propio de los nuevos tiempos; » Ametralladora instalada por la Guardia de Asalto a la entrada de Casas Viejas para combatir a los insurrectos. ¿Cómo explicar el rigor y la violencia de la represión cuando, en realidad, todo había terminado desde la llegada de los guardias civiles que precedieron a los de Asalto?» Estamos ante un pie de página distinto. Tras la descripción de la foto se hace la pregunta que mucha gente se hizo sobre los sucesos, el cómo y el por qué de un escarmiento de esas dimensiones. Eran nuevos tiempos. 


El  segundo semanario que lo hace es Triunfo el 5 de junio de 1976. El reportaje se titulo Casas Viejas es Benalup de Sidonia. Con el significativo título Viaje a la aldea del crimen, cuarenta y tres años, después.  El reportaje lo firma Daniel Subeiro y alterna fotos de 1933 con fotos de la actualidad. Esta que traigo al blog es la entrada meridional del pueblo. Un letrero con el nombre de Benalup de Sidonia anuncia el nombre del pueblo que le fue cambiado la denominación por el franquismo. El pie de foto aclara que: «Casas Viejas, es decir, Benalup de Sidonia, no es hoy ciertamente la mísera aldea situada en el centro de una región afectada por la malaria, descrita por Brenan».



Cambio 16 con motivo de las elecciones de 15 de junio de 1977 publica un reportaje sobre la jornada electoral en Benalup de Sidonia. Habla sobre que ha ganado el PSOE, sobre que se reinvindica la segregación, y, sobre todo, habla sobre los sucesos de Casas Viejas. Símbolo de los nuevos tiempos. Las dos fotografías con las que acompaña la crónica son actuales y llevan un pie de foto, breve, conciso y contundente. «Un grito en el desierto» hacía referencia a la petición no atendida de recuperar el nombre y la segregación. «Casas Viejas, por el socialismo» hacía referencia a que la localidad símbolo del anarquismo, había votado en bloque por el socialismo, lo iba a seguir haciendo mucho tiempo, hasta la actualidad. 


Son muchos los semanarios los que publican reportajes sobre Casas Viejas en aquellos momentos. Todos hacen un recorrido por los sucesos del 33 y comparan con la actualidad. La revista Triunfo iba dirigida al sector más progresista de la sociedad española de aquella época. Fueron tres los reportajes aparecido en aquellos años. Dos de Antonio Ramos Espejo, el de Todos somos Seisdedos de 20-1-1979 llevaba la foto con el escueto pie de página, por otra parte muy significativo, que aparece más abajo. Sintetizaba, el dolor, la tristeza, la amargura… de una familia y de todo un pueblo ante unos sucesos que habían estado escondidos, clausurados, sepultados… bajo el franquismo. El 29 de diciembre de ese mismo año en la misma revista un reportaje titulado Aquel rosal de Seisdedos que plantó Blas Infante.


Pero la eclosión de los sucesos en la prensa durante la transición se produce con motivo del 50 aniversario de los sucesos de Casas Viejas en 1983. Fueron muchos los periódicos y semanarios que se hicieron eco del cincuenta aniversario, contrastando con la indiferencia, que había sembrado el olvido impuesto por el franquismo, con el que se afrontó en el pueblo. Traigo dos fotos de dos semanarios; Primera Plana y Cambio 16. Primera Plana era un semanario con sede en Barcelona que dirigía Manuel Vázquez Montalbán. Con motivo del 50 aniversario envió a la periodista Pilar del Río, que luego sería la compañera de José Saramago, a Benalup de Sidonia a realizar un reportaje. El titular era significativo La trampa de Casas Viejas, con el subtítulo La matanza que precedió a la guerra. La portada era un montaje fotográfico en el que sobre una foto de la calle San Juan se superponía la de Serrano de 1933 en el cementerio. El pie de página decía: «El 10 de enero de 1933, un pueblo de campesinos mal pagados creyó que la hora de la rebelión había llegado. 22 muertos fue el resultado del engaño y la provocación contra la República. Este domingo, cenetistas de toda España acudieron a Casas Viejas a recordar las víctimas que precedieron a la guerra civil». Tanto el reportaje, como las fotos, como los pie de página transmiten un enfoque muy adelantado a su tiempo, se concebían los sucesos como parte de una derrota que termina en la guerra civil. Todavía no se ha superado el debate de si los sucesos pertenecen o no a la memoria histórica. Yo creo que han formado parte de ella, que es el mismo proceso y que  se ha topado con los mismos obstáculos y dificultades. Es más la colocación del monolito el 11 de enero de 1933 en la Alameda significó el precedente de todo el potente movimiento memoralista del siglo XX, lo mismo que la tesis de Pilar del Río, los sucesos fueron el precedente de la Guerra Civil. 

Pero  va a ser Diario 16 el semanario que con motivo de este 50 aniversario realice un gran reportaje sobre estos hechos. Sentó jurisprudencia y significó un antes y un después en el conocimiento de ellos. La metodología fue sencilla. Entró en contacto con viejos campesinos que habían conocido y participado en los sucesos y consiguió que declararan para el reportaje. El texto fue de Ignacio Camacho y las fotos de Francisco Cazalla, resultó un gran reportaje. Se fotografía a los entrevistados, utilizando como titular y pie de foto el nombre del informantes y  lo más relevante de lo declarado. Ese fue el caso de Miguel Pavón uno de los pocos habitantes del pueblo que se atrevía a hablar sobre los hechos y que había participado en ellos. «De la choza de Seisdedos salía un olor a pringue y a carne quemada» resulta un testimonio desgarrador, pero también es cierto. El vivía enfrente del casarón de los sucesos y huyó al campo con sus hermanos después de la quema del casarón de Seisdedos.

La misma metodología se utiliza con Francisco Estudillo. Se le presenta y se destaca un titular de sus declaraciones. En este caso, la tesis que siempre defendió Paco el de la Luz, para entender los sucesos había que contextualizarlos, conocer las circunstancias en las que se vivía en Casas Viejas en 1933



Igual estrategia se utiliza con José Suárez, el casaviejeño que en ese momento vivía en Sevilla y que también habla sobre los hechos. Siempre defendió la versión socialista y en sus declaraciones a Diario 16 también lo hace. Creía firmemente en que aquello respondió a una conspiración de la derecha aprovechando a los anarquista contra la República. 


Pero es difícil escarpar al sensacionalismo y amarallismo cuando se habla de los sucesos. Diario 16 en este reportaje, pese a que en conjunto resultó un reportaje serio, riguroso y profundo también cayó en él. En las Lomas entrevista a un biznieto de «Seisdedos» , en la fotografía aparece claramente que sigue teniendo seis dedos en los pies como toda la familia y lo acompaña de un llamativo pie de página. 

En el reportaje el texto que acompaña a la foto no tiene nada que ver con el titular. Mucho más serio y realista. Dice así: “Queda también un bisnieto de Curro Cruz “Seisdedos”. Se
llama Francisco Gutiérrez, “Paquito», y no quiere saber nada de los sucesos del
33. Trabajan en el campo, ahora en la remolacha, y es amigo del “cachondeo”,
según él mismo confiesa. “No sé nada de lo que pasó con el bisabuelo.” Y
tampoco parece que le importe mucho».
Tenía razón Francisco Camacho en el pueblo no interesaba mucho el tema, la represión y la propaganda franquista lo habían condenado al olvido y este había dejado paso a la indiferencia. Pero los tiempos habían cambiado, desde el exterior había un interés inustado por el tema. En 1998 el pleno del Ayuntamiento acuerda añadirle a Benalup el topónimo de Casas Viejas en una especie de forzado consenso que pusiera en paz al pueblo con su pasado. Al año siguiente se expone de forma monumental y espectacular las fotografías de Serrano y Sánchez del Pando que estaban en la fototeca de Sevilla. Eso será objeto de la próxima entrada.

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