He leído muchos libros de Eslava Galán, pero este no lo había hecho. Lo compré porque vi en Internet que tenía un capítulo dedicado a Benalup-Casas Viejas. Aunque tiene algunas imprecisiones propias de las prisas del viajero (o turista ya tendremos ocasión de discutirlo) frases como la de las ruinas o «que este pueblo nuestro prefiere vivir de espaldas a su historia» me parecen de una lucidez impresionante. Verónica García planteo hace poco en facebook la posibilidad de romper con esta losa que dura más de 85 años.

Dice Eslava Galán sobre nuestro pueblo: 

BENALUP DE SIDONIA


El viajero pernoctó en Medina Sidonia y al día siguiente tomó la carretera de Vejer de la Frontera para visitar la ermita de los Santos, construida son un templo visigodo del siglo VII, a poco más de un kilómetro del cruce del Ventorrillo del Carbón. Tomando la carretera comarcal a la izquierda se llega a la antigua pedanía de Benalup de Sidonia, tres mil habitantes, la famosa Casas Viejas de la insurrección anarquista en 1934, durante la Segunda República. Todavía se está discutiendo si el presidente don Manuel Azaña ordenó o no a los guardias civiles que la reprimieron con “tiros a la barriga”. De todo aquello no quedan recuerdos materiales, que este pueblo nuestro prefiere vivir de espaladas a su historia. Hay muchas antenas de televisión y una moderna gasolinera. Si de algo vale la visita es por curiosear en las pinturas rupestres en el Tajo de las Figuras, no lejos de la laguna de la Janda, histórico lugar donde, según algunos, los invasores moros derrotaron a Rodrigo, último rey godo. También se puede uno asomar a las ruinas del castillo de Ben alupo, fuerte torreón central, en un valle amenísimo, cobijandos unas escuelas abandonadas y arruinadas. Y para más ruinas, las del lugar del Cuervo, construcción de la orden los ermitaños».



Para contrarrestar su opinión le pedí la suya sobre el texto y sobre el pueblo a un benalupense de pro Antonio Fernández Sánchez más conocido por Nono. Uno de los músicos de jazz más importantes de España y que todavía no ha tocado en este su pueblo. Dice Nono: 
«Benalup-Casas Viejas, princesa de los humedales de la Janda.
La lectura de Eslava Galán me ha evocado los monumentos de nuestro pueblo. Y este aciago verano en que la enfermedad me tiene postrado en mi caluroso lecho barcelonés, he hecho como Bórges y he imaginado mi Aleph particular que me permite visitar, eludiendo mi falta de movilidad, la torre de la Morita, las tumbas y abrigos de sierra Momia, los humedales del “Cachón” y la laguna de la Janda con todas sus aves, los quejigos inmensos entre alcornoques ignífugos, las “barbas” del levante, la Vía Láctea y su pleyade de estrellas en medio de la negrura de la sierra…sin reconocimiento de la Unesco, sí…”El ojo que ves no es / ojo porque tú lo veas, / es ojo porque te ve.” (Antonio Machado); y al mitológico Hércules entre Gárgoris y Habidis, y a Argantonio…y a los héroes y víctimas de “los Sucesos”, a cada uno, dando nombre y apellidos a calles y plazas…y a los que se jugaron su propia seguridad por nosotros, como Jerome R. Mintz que aprovechando su licencia para hacer investigaciones antropológicas, realizó un gran trabajo de campo a nivel político a espaldas de la oficialidad franquista. ( Sus libros “ Los anarquistas de Casas Viejas” y “Las coplas de carnaval y la sociedad gaditana” deberían estar en cada casa de nuestro pueblo, leídos y requeteleídos). 






Y mientras admiro desde cualquier ángulo posible todo este conjunto de parajes, paisajes, mitología, personajes, no queda sino dejar que los poetas y poetisas andaluces, ( dos premios Nobel de poesía en veintiún años, Juan Ramón Jiménez y Vicente Aleixandre), ignorados ante tanta imagen vacua, jalonen mis contemplaciones.




Algo más: si los caminos no están expeditos, ¿quién vendrá a admirar a esta nuestra “Princesa”? Barbate a 15 kilómetros por el río, a 30 por carretera; Facinas a 23 kilómetros por vías pecuarias, a 49 por carretera; Gibraltar a 63 kilómetros y Sotogrande a 72  por una carretera del Castaño casi impracticable; Ubrique a 102 kilómetros por Arcos y a 73 por el puerto de Galis. ( Distancias aproximadas). Incomunicación secular, siglos XIX, XX y XXI. ¿ Por dónde vendrían hoy los “sopacas”, Salustiano*?
* “Los sucesos de Casas Viejas: crónica de una de derrota” de Salustiano Gutiérrez Baena, la otra lectura como antídoto contra el fatalismo y la condena perpetua, que nos explica el libre albedrío y la determinación de los anarquistas para luchar contra una situación de ignominia social. Leamos y discrepemos.
P.S.: que me disculpen los escritores y en especial el señor Juan Eslava Galán, se me fue la “olla”

Antonio Ramos Espejo, profesor universitario y periodista, ha hecho mucho porque se imponga la verdad de lo ocurrido en Casas Viejas en 1933. Le pedí que escribiera algo sobre el texto de Eslava Galán. Este es el resultado de su colaboración:
Casa Viejas es  la referencia. “Ni heridos, ni prisioneros…”. Fue el crimen de la República, cometido por extraños elementos que torpedeaban desde dentro el sistema. La choza de Seisdedos  fue incendiada; sus ocupantes quemados… Y ejecutados campesinos  indefensos.  La locura de enero de 1933. María Silva y un niño, Manuel García Franco, nietos ambos de Seisdedos,  lograron escapar de la choza. María Silva fue fusilada  en 1936. Dejó un hijo con meses, al que llamaron el hijo de la Libertaria. Encontramos a ese niño, herido y prisionero de la historia. “Aquí está el hijo de Pérez Cordón y María Silva, La Libertaria”.  “A mi madre fue la más trágica. El 23 de agosto de 1936 la mataron en la Laguna de la Janda y está enterrada en Jerez de la Frontera.  Francisca, su hermana, se ocupó del niño: tenía entonces once meses cuando fusilaren a la madre.  Pérez Cordón  llegó a capitán del ejército republicano: murió el 29 de abril de 1939 en Cartagena . “Mi padre y mi madre amaban la libertad”, recordaba Juan Pérez Silva.






Blas Infante estuvo en el lugar del crimen. Una historia apasionante, terrible. Del corralito de Seisdedos, Infante recogió el tocón de un rosal para plantarlo en su jardín de Villa Alegría (en Coria del Río).  El rosal de flores blancas se perdió con el tiempo.  La historia ha vuelta a prender  con el hermanamiento: entre María de los A. Infante y   Juan Pérez Silva. (Hijo de La Libertaria) 

Queda sellado el encuentro de María y Juan, representantes de dos familias para siempre».

Y ahora es el turno de los lectores del blog. ¿Qué opináis de lo que escribe Eslava Galán, Antonio Ramos y Nono Fernández sobre Benalup-Casas Viejas?

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