Estamos en una zona de tesoros y de leyendas. Leyendas que son tesoros, tesoros que son leyenda. Los tesoros reales, los tangibles, los que existen no se valoran suficientemente, porque nunca ha interesado que se conozcan a quien ha llevado la voz cantante en esta tierra. Los tesoros supuestos, los que están bajo tierra o no existen o nadie los ha encontrado. En el momento que se hiciese, como la felicidad por ser deseo, dejarían de ser tesoros.
El topónimo El Tesorillo rastreable desde el siglo XIX al menos en las fuentes escritas, es prueba de lo anterior. También estamos en una zona de leyenda. Veremos que ha habido muchas en la historia de este pueblo. Tanto en los tesoros como en las leyendas, la primera vez que aparecen estas en la historia, lo anterior es precedente, es prehistoria (sin fuentes escritas), es a principio del siglo VIII. Hablamos de la leyenda de la Cava, la hija de Don Julián, la causa mítica de la invasión musulmana y del tesoro del derrotado D. Rodrigo, en la próxima entrega.
![]() |
| El rey Don Rodrigo espiando desde los arbustos de la izquierda a Florinda la Cava bañándose, hija del su conde Don Julián Pintura Florinda (1853) por Franz Xaver Winterhalter |
Dice Juan Eslava Galán en «1000 sitios que ver en España alguna vez en la vida»: “Pedroche, el de la torre Pedroche, la Baedro romana, es un pueblo pequeño, blanco y limpio, con casas antiguas y una torre de granito portentosa, del siglo XVI, de casi 60 metros de altura, construida…El viajero callejeó por Pedroche hasta dar con un convento de clausura que tenía abierto el portón del compás: un lugar delicioso, empedrado, con tres bolas moriscas ensartadas en una lanza en el remate piramidal del ábside. Según la leyenda, la hermosa Cava, la hija o esposa del conde don Julián, violada por el último rey godo y causa indirecta de la conquista musulmana de España, se refugió en este pueblo y aquí hizo vida piadosa por el resto de su vida. El viajero dio en pensar que la desventurada beldad goda fundara este convento y se hiciera sepultar en él, bajo losa anónima, en la portada de la iglesia donde todo el que entre la pise”. Aparece la versión más satírica, mordaz, picaresca, verde y hasta un tanto obscena de Eslava Galán. Pero no lo traigo yo a este blog de Casas Viejas por eso, sino porque según el romancero esta violación está en el origen de la batalla de la Janda.
![]() |
| Don Rodrigo y Doña Florinda |
Cuenta la leyenda que Florida la Cava era la hija de Don Julián el gobernador de Ceuta y Melilla que había enviado a su hija a la corte de Toledo. Allí fue violada por Don Julián. La visión de la bella joven «abrasóle» al monarca que, obsesionado con la muchacha, acabaría por forzarla. «Florinda perdió su flor, el rey padeció castigo», señala el Romancero Español que achaca a este ultraje el posterior desastre en la batalla de la Janda y el fin del reino visigodo «De la pérdida de España / fue aquí funesto principio».
La leyenda de La Cava y sus múltiples versiones tiene como base histórica la situación política del reino visigodo en los inicios del siglo VIII. Para entender la presencia del Islam en Hispania y la formación de al-Andalus, como dice Juan Abellán, hay que tener en cuenta la importancia y el papel de la unidad administrativa conocida como Julia Traducta de la que era gobernador don Julián que controlaba el estrecho en ambas orillas… «el godo Don Julián muestra decididamente una postura colaboracionista con los musulmanes frente a su señor natural don Rodrigo». Las últimas interpretaciones historiográficas dan mucha importancia a esta unidad administrativa de Don Julián que se posicionó claramente hacia el mundo musulmán. Por otra parte, también hay que entender que el mundo visigodo se encontraba dentro de una profunda crisis. La monarquía visigoda se caracteriza por su debilidad y por su carácter electivo, muchos políticos actuales han aprendido de los errores de Don Rodrigo y pese a que estemos en democracia no admiten ni divisiones internas, ni debilidad.
Dice Rodolfo Gil: “Los visigodos estaban divididos en una especie de guerra civil aristocrática entre los más conservadores y germánicos, y los más próximos a la población hispanorromana y a su cultura, junto con las tensiones internas que se mantenían entre los antiguos arrianos y los nuevos católicos convertidos por orden monárquica. En el momento en que se produce la entrada de los musulmanes, el rey visigodo Rodrigo representaba al bando conservador tras de la muerte del rey Vitiza, de talante contrario; y los hijos de Vitiza mantenían una rebeldía larvada, tolerada por la inseguridad de Rodrigo, que les permitía ocupar altos puestos militares y eclesiásticos en el sur y en el este de la Península. Es pues muy verosímil que los hijos de Vitiza hayan preparado una sublevación, buscando la alianza de los musulmanes establecidos al otro lado del Estrecho y que lo hayan hecho a través de las comunidades judías de la Península y del norte de África, y de sus propios partidarios y dignatarios de origen amazigh, como el conde Olián —el don Julián de las leyendas y romances— gobernador visigodo de Tánger. La batalla de la Janda es más bien un choque entre visigodos, puesto que las fuerzas mandadas por los hijos de Vitiza se revolvieron contra Rodrigo auxiliadas por los musulmanes desembarcados hacía poco” .
Hay una parte de la leyenda que me llama mucho la atención, por, como diría el tópico, su rabiosa actualidad. «Ella dice que hubo fuerza; él, que gusto compartido», aparece en él Romancero sin aclarar si hubo o no violación, algo que sí se señala en otras crónicas, como en «La verdadera historia del rey Don Rodrigo» (1589), de Miguel de Luna. Otras versiones señalan, sin embargo, que fue la joven quien sedujo a Don Rodrigo y que éste logró «yacer con ella» bajo promesa de matrimonio, pero no cumplió lo prometido. Es como Sócrates dice de los jóvenes: «La juventud de hoy ama el lujo. Es mal educada, desprecia la autoridad, no respeta a sus mayores, y chismea mientras debería trabajar. Los jóvenes ya no se ponen de pie cuando los mayores entran al cuarto. Contradicen a sus padres, fanfarronean en la sociedad, devoran en la mesa los postres, cruzan las piernas y tiranizan a sus maestros» Los conservadores de toda la vida llevan de toda la vida, al menos 2500 años sin entender a los más jóvenes, o a lo mejor no es incomprensión sino envidia. Lo de la manada, la violación y el intento de justificación de esa salvajada lleva también al menos más de 1300 años, pero es mucho más grave, injustificable e impermisible todavía. Lo que los convierte en unos impresentables, tanto a los que lo protagonizaron, como a los que defienden sus planteamientos. Hoy y hace 1300 años.






La hermosa Florinda, conocida también como la bella Oliba, fue a quejarse de la deshonra a su padre que, sin amillarar las consecuencias, arrendó la ejecución de la venganza a los árabes vecinos.
Una vez cruzado el estrecho y tastado el dulce sabor del terruño peninsular, los árabes decidieron quedarse, trocando arrendamiento por enfiteusis de siete siglos de duración, periodo en el que, ejerciendo pleno dominio, dejaron imborrable huella `para la eternidad.
Con Florinda o sin ella, todo comenzó en la Laguna de la Janda, nombre que bautiza la importante batalla que cambió la Historia de España.
Ricardo J. Montés Ferrero.
https://www.elguardiandellinaje.com/#home