En la anterior entrada dejamos a Juan Moreno Vidal instalado
en Marbella. Ahora me sitúa Carmen Moreno en 1982. Acaban de ganar las
elecciones por mayoría absoluta los socialistas. Juan Moreno tiene 67 años está
jubilado, desencantado y cansado. Pero  a
Juan que estuvo 8 años fuera de Casas Viejas para regresar con el rol de
perdedor, que nunca le permitieron tener una escopeta, un permiso para cazar o
un carnet de identidad, que le quitaban los conejos que él cazaba para sus
hijos, que tuvo que abandonar su Benalup de Sidonia donde se sentía como pez en
el agua, a este Juan Moreno Vidal se le enciende una bombilla de esperanza.

Su
hija Carmen le dice que han aprobado una ley en el Congreso por la que los que
lucharon en la República y aunque perdieron ahora tienen derecho a una
indemnización. Él, como teniente de artillería que fue, cumple los requisitos,
pero no se encuentran los documentos y el proceso se ralentiza. Empieza sacándole su hija el DNI, documento de identificación que no había tenido nunca. Es decir, que a los 68 años es la primera vez que tiene Juan un documento que confirme su identidad. A muchos perdedores de la Guerra Civil les pasó igual. 





Juan Moreno le
dice a su hija que no se quiere morir sin esa “paguilla”, siempre han vivido
con muchas penurias y les ha faltado el dinero, siempre ha vivido rodeado de
represión y miedo, pero ahora quieren que le reconozca que se tuvo que ir de
Casas Viejas, que participó en el ataque a Teruel a bordo de un carro de
combate, que pasó mucho miedo en la cárcel de Castellón o que pasó mucha rabia
por no poder decir y hacer lo que pensaba en la postguerra franquista. Que tuvo que darle muchos pares y nones a gente que aunque le dieran un tortacito en la espalda si hubieran podido le habrían impedido que llevará a cabo sus ideas. No
quiere morirse hasta que no le venga el dinero. Pero, como se sabe, las cosas
de palacio van despacio y tarda en llegar. 

Carmen y Juan Moreno, más Carla Mintz. Benalup de Sidonia 1965





Después de muchos esfuerzos y
superación de obstáculos en 1991, nueve años después que su hija Carmen empezará con los trámites del DNI para iniciar el proceso,  le viene concedida la indemnización. Van al
banco a cobrarla, a una sucursal de Unicaja, en la calle Peñuela y la hija no quiere decirle la cantidad por temor a que le de
un síncope, últimamente le daban cuando tiene emociones fuertes y esta va a ser
una. En principio le engaña y le dice que le han dado un millón de pesetas,
pero cuando sale el director del banco y le dice que el cheque es de 4.200.000
pesetas, en concepto de atrasos.  Juan Moreno Vidal está a punto de no resistir la emoción. Vuelven a
casa, comparte la alegría con su esposa María López y se preguntan que van a
hacer con tanto dinero, porque después de regalarles 500.000 pesetas a cada uno
de sus cinco hijos les sigue sobrando mucho dinero, a ellos que siempre han
carecido de él.  Además se le asignaba una pensión mensual de 65.000 pesetas.





Pero la satisfacción no sólo es por el aspecto económico,
también y, sobre todo, por el moral. Juan Moreno Vidal lo mismo que en la
postguerra benalupense consiguió hacerse un hueco en la vida social del pueblo
pese a ser del bando perdedor, ahora había cobrado una pingüe indemnización y
se sentía que de alguna manera había ganado. No era venganza, era dignidad.
Mientras que me contaba Carmen Moreno estas cosas yo pensaba que esto era una
historia con final feliz, con momentos duros como los sucesos, la guerra, la
postguerra o la emigración a Marbella, pero esta vez terminaba bien. Juan Moreno no había pasado por la vida de puntillas, había llenado su vida de muchas cosas y había conseguido dejar una huella perdurable, que entre otras muchas cosas se podía concretar en su valiosa y arriesgada contribución al conocimiento de la Historia de su pueblo, de Casas Viejas. Su propia historia es un ejemplo paradigmático de toda la generación del siglo XX, no sólo por lo conseguido, sino por los obstáculos y las dificultades que ha habido que salvar.

Pensé que para hacer más feliz el final, yo podría hacer dos
cosas. Regalarle a Carmen  Moreno López un libro de Los anarquistas de Casas
Viejas que ella no tenía, pese a haber contribuido junto con su padre a que se
pudiera escribir, teniendo que solventar un clima de represión y miedo como
hubo en el franquismo y escribir lo que ella me había contado para que la gente
de Benalup-Casas Viejas sepa quien fue Juan Moreno Vidal. El perdedor que
terminó ganando, aunque solo fuera moralmente. El invencible, como el nombre
del sindicado del 33, porque resistió y nunca se rindió, pese a que tuvo que enterarse que su
amigo y maestro Juan Estudillo Mateos se tiró al pozo Caravela para evitar las
represalias de los sublevados o asistir al suicidio de su compañero de celda
cortándose las venas antes de que lo fusilaran o como consiguió ayudar a su
amigo Jerome Mintz a que dejará escrita la historia de Casas Viejas pese a que propietarios y fuerzas del orden se lo quisieran impedir. Ya lo escribió
Machado: “para los estrategas, para los políticos, para los historiadores, todo
está claro: hemos perdido la guerra. Pero humanamente no estoy tan seguro…
Quizás la hemos ganado». 







Juan Moreno
Vidal recibió en 1991 en el banco de Marbella un cheque del director de la sucursal
por valor de 4.200.000, con más valor moral que económico. A mí me tocaba hacer
dos  cosas. Las dos las he hecho. Le he
regalado el libro de Los anarquistas de Casas Viejas en inglés y en castellano a Carmen Moreno López y he escrito esta serie de post.


Los anarquistas de Casas Viejas con Maria Luisa  y Carmen Moreno. En Marbella. 

Anterior Puertas de Benalup-Casas Viejas
Siguiente La pervivencia de la literatura oral. Las tres hermanas cautivas. 14

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Información básica sobre protección de datos Ver más

  • Responsable: Juana Rosa Berbel.
  • Finalidad:  Moderar los comentarios.
  • Legitimación:  Por consentimiento del interesado.
  • Destinatarios y encargados de tratamiento:  No se ceden o comunican datos a terceros para prestar este servicio. El Titular ha contratado los servicios de alojamiento web a Webempresa que actúa como encargado de tratamiento.
  • Derechos: Acceder, rectificar y suprimir los datos.
  • Información Adicional: Puede consultar la información detallada en la Política de Privacidad.

Esta web utiliza cookies propias y de terceros para su correcto funcionamiento y para fines analíticos. Contiene enlaces a sitios web de terceros con políticas de privacidad ajenas que podrás aceptar o no cuando accedas a ellos. Al hacer clic en el botón Aceptar, acepta el uso de estas tecnologías y el procesamiento de tus datos para estos propósitos. Configurar y más información
Privacidad