Si del romance anterior de esta serie no he encontrado ninguna información en internet, del que traigo hoy, Tamar, ocurre todo lo contrario. Son muchos los estudios existentes. Es más la historia tiene un origen bíblico, que se extendió por el mundo sefardí y judio, hasta llegar a Federico García Lorca, que lo utiliza para uno de sus poemas del romancero gitano. Como la mayoría de estos romances de tradición popular que deambulan en B-CV la versión que aquí existe no la he encontrado en internet, aunque son muchas y variadas las que hay.
TAMAR
Rey Moro tenía un hijo
que Tarquino se llamaba.
Y estando navegando,
se enamoró de su hermana.
Su madre que lo vio:
– Dime, hijo, qué te pasa.
– Madre, no me pasa nada.
-¿Quieres que te suba, hijo,
una tacita de caldo?
– Que me la traiga mi hermana.
Cómo era en el verano,
iba de enaguas blancas.
Y la cogió de la mano,
la ha echado sobre la cama.
Con una cintita verde,
que en la boca le amarraba.
Y ella daba unos gritos,
pero nadie la escuchaba.
– Padre, qué mira usted.
– – Hija, no te miro nada,
que me parece que a mi vista
que tu estás embarazada.
– Padre, no lo quiera Dios,
– ni la Virgen soberana.
Al cabo de los nueve meses,
la niña se puso mala.
Llamaron a los doctores.
Niño en los brazos sacaba.
Por allí viene Tarquino
con una cuna de plata
con un letrero que dice:
«hijo de hermano y hermana».
(Rafaela Rubio Quiñones, de 60 años de edad)
(Informante: Rafaela Rubio Quiñones
Cantado en Benalup en mayo de 2005)
La versión que canta Rafaela Rubio sitúa a los protagonistas como hijos de un rey moro. Para su estudio y análisis voy a dividir el texto en la clásica estructura de introducción, nudo y desenlace. Porque estos poemas tienen un fuerte carácter narrativo. Los diez primeros versos constituyen la introducción. Nos presenta a los dos hermanos y como Tarquino se enamora de su hermana (la Amón bíblica). Del décimo a décimo octavo verso transcurre el nudo o el planteamiento del relato. Se centra en la violación de Tarquino sobre su hermana. Una narración de extrema dureza. Los últimos versos son para la conclusión, la hermana se queda embarazada y tiene un hijo. El último verso resulta expeditivo y significativo: “hijo de hermano y hermana”.
Algunas veces estos romances consiguen llegar a la escritura oficialmente culta, otras veces parten de ella, como en este caso. Ya se ha dicho que el tema aparece en la biblia y que incluso García Lorca lo toca en su romancero gitano. De ahí salta a la tradición oral presentando distintas versiones. Estos romances no solo se cantaban por las niñas en los corros o juegos, sino también en las faena de trabajo en el campo e incluso en mientras que se hacían las tareas caseras.
Estamos ante un romance que aborda el asunto del incesto, un motivo folclórico muy atrayente para las clases populares y el mundo femenino, tan amante de lo prohibido y transgresor. A pesar de la expresa condena y amenaza de anatema que ha impuesto la Iglesia Católica sobre este asunto. Vemos como de nuevo estos romances que se extienden por tradición oral abordan asuntos, como este de la violación y sobre todo del insesto, que no son políticamente correctos y que el poder los tiene expresamente vetados. Me asombra como estos temas de enorme proyección histórica (desde la biblia hasta Lorca) llegan y se extiende por la literatura oral de Benalup-Casas Viejas.

