Los carpinteros son los artesanos que convierten la madera en productos manufacturados. Hasta la llegada dela modernidad en los setenta, los carpinteros benalupenses tenían una serie de características comunes.

En primer lugar, se trabaja a mano, no había máquinas movidas por la energía eléctrica, las herramientas que se utilizaban eran el serrucho, formón, martillo, sierra a mano, escofina. Se trabaja de una manera muy fina, se cuidaba el más mínimo detalle, la tranquilidad, la flama, la pausa caracterizaban no sólo el trabajo del carpintero sino también su forma de ser. En tercer lugar, conservaba las características de los gremios antiguos, había un maestro, unos oficiales y unos aprendices. El aprendizaje era cuestión de práctica. La enseñanza se pasaba entre la familia y era normal que los que aprendían en una carpintería luego terminaran montando la suya propia. En último lugar, los carpinteros se caracterizaban por trabajar en multitud de campos, pero en Casas Viejas destacaban dos; el campo (el arreglo de herramientas, la construcción de carros, etc) y la construcción de cajas de muertos.



En Casas Viejas la carpintería ha sido un oficio muy importante, estando ligado su origen con la aparición del pueblo. Del primer carpintero que tenemos constancia es del asidonense Francisco García Vela, apodado Reinero, sobrino de Francisco Vela López, otro asidonense que vino a Casas Viejas fundando un gran emporio de fincas rústicas y urbanas. Casó con la hija de este Nicolasa dejando la carpintería y pasando a gestionar las explotaciones agrarias de la familia. En el censo de 1906 aparece como carpintero José Pérez Cordero y Francisco García Vela, ambos realizaban y reparaban todo tipo de instrumentos, pero las labores más cotidianas estaban relacionadas con las actividades agrarias y con las cajas de muerto. En el censo de 1917 nos encontramos ya cinco carpinteros son Miguel Clavijo Utrera, Baldomero Venenciano Montes de Oca, José y Juan Montes de Oca Panal y Francisco Gutiérrez González. De esa época es también Juan Pérez Blanco Estudillo, el carpintero encargado de la madera en la construcción de la iglesia. Juan, como Francisco García Vela prosperó en el negocio, lo extendió a otras parcelas e incluso también ejerció de alcalde pedáneo. 
Juan Estudillo Rodríguez, Isabel Pérez Torres y la sobrina que criaron Luisa Pérez Gómez, en la playa. Foto del archivo de Nicolás Pérez Gómez.




En la segunda república nos vamos a encontrar un carpintero que va a tener una especial importancia; Juan Estudillo Rodríguez. Tenía su carpintería en la actual calle Capataz, donde luego su sobrino Juan Sánchez seguiría con la carpintería. Trabajaba construyendo y reparando carros y carretas, herramientas para el campo y para el ganado, pero sobre todo haciendo cajas de muertos. En la segunda república aparece dos veces en la prensa. La primera vez es el 2 de julio de 1932 en la voz del Campesino donde aparece una carta escrita por él que dice: “Desde Casas Viejas.- Muere en esta aldea un jovencito.- la edad no importa-: el padre de éste llama al carpintero ordenándole haga un ataúd negro y rojo, con dos iniciales. C. L.: comunismo libertario. Hecho el ataúd, lo lleva el carpintero a casa del cadáver; a las veintiocho horas es llamado el carpintero por el sargento de la Guardia Civil, jefe de puesto, y le toma declaración. A renglón seguido es llamado el padre del difunto; se le toma declaración y se le manda a la Cárcel, y en ella continúa desde el 17 del pasado mes”.  Luego también interviene en los sucesos. Junto con Paco Estudillo Orellana le compró una escopeta a Juan Sopas, pero al contrario que el primero no fue detenido, ya que vivía al lado del cuartel y por la alacena de este comunicaron con su casa por donde escaparon las mujeres de los guardias. Luego en el mismo Eduardo De Guzmán vuelve a hablar de él en La Tierra. 

Juan Sánchez Estudillo


El clima de miedo en el pueblo lo describe Eduardo de Guzmán contando la escena de una viuda que acudió al juez para pedir permiso para enterrar a su marido. Afectada por los sucesos de los días pasados preguntó también si le ocurriría algo al carpintero, Juan Estudillo,  si hacía ruido con su trabajo. Pero la importancia de Juan Estudillo no se reduce a este protagonismo sino a que dejo huella y creo escuela. Así su cuñado Manuel Pérez Torres también fue carpintero y hacía cajas de muerto o su sobrino Juan Sánchez Estudillo o José Guillén. 






Catalina Sánchez Estudillo me informa sobre él: «Juan Estudillo Rodríguez, se casó con Isabel Pérez Torres, no tuvieron hijos, de niño empezó como aprendiz de un carpintero que había al que le decían el tío Meloja, como no lo trataba muy bien a los 16 años decide montar su propia carpintería, primero al lado de su madre, en los casarones donde hoy está la casa del veterinario en la alameda y luego compró un gran rancho (solar) que ocupaba todo lo que hoy es el rincón del Gordo,  la tienda de Luisa y por arriba donde vivía la madre de Eduardo Pérez, la papelería de Nicolás, hasta el parque. Él vivía donde tiene Luisa la tienda, que allí tenían la mujer una de tantas tiendas de comestibles como había en el pueblo y la carpintería la tenía por la parte de arriba.  Era socialista, muy inteligente y le gustaba mucho  discutir, cuando se le metía algo en la cabeza no había manera de que cambiara de idea, era un manitas que lo mismo hacia un trabajo de carpintería que de fontanería, mi  hermano Juan Sánchez (su sobrino, pues era hermano de su madre) al principio empezó trabajando con él. Los trabajos que más se hacían eran mesas y sillas que era lo que se solía comprar cuando la gente se casaba, una mesa tocinera y un par de sillas, también era el que hacía los ataúdes».
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