Hace unos años estuvimos en el pirineo navarro. Me encantó Ochagavía, el valle de Irati, pero sobre todo me impresionó el museo etnográfico de Isaba. Se llama la casa de la memoria y es uno de los mejores que yo he visto (junto con el de Zamora). Lo que más me gustó fue ese respeto y ese amor por el terruño, por su pasado, por todo lo que tienen. «Casa de la Memoria» !qué nombre tan bonito para un museo etnográfico!. Creo que en esto, los vascos navarros nos llevan ventaja. En Ochagavía comimos en el bar central del pueblo.
El ambiente dominante era el vasco, es el típico ejemplo para demostrar que España es un país de contrastes y que en esa diversidad reside su riqueza, también su complejidad y la dificultad, a veces, para la convivencia.
Juan Eslava Galán dice de Ochagavía:«Ochagavía es un pueblecito de seiscientos habitante en el valle de Salazar, merindad de Sanguúesa, a 85 kilómetors de Pamplona. Sólidos caserones de piedra con tejados a cuatro aguas se alinean a los lados del río, formando calle pero separados por un pasillo (gente sociable, pero individualista). La población vive de la actividad agropecuaria, de la silvicultura y de un poco de turismo… En Ochagavía existe un centro de interpretación donde informan del ecosistema y de las tradiciones del valle. A veinte kilómetro del pueblo estamos en el mayor hayedo de Europa, la selva de Irati.
Como curiosidad cabe añadir que en la iglesia del pueblo hay catorce asientos del coro con grabados de figuras desnudas y extrañas figuraciones decorativas…
Si quiere constatar lo exigente y desconsiderada que puede llegar a ser la naturaleza en la gestión de nuestros instintos masculinos, o simplemente comprobar que cuando el rijo aprieta ni lo más sagrado se respeta, embárquese, llegado el otoño, en una de esas expediciones turísticas nocturnas que se internan en furgoneta por las intrincadas selvas ahedo-abetales de Irati (cabecera de los valles de Salazar y Aezkoa, noreste del Pirineo navarro).
La experiencia consiste en escuchar la drámatica berrea de los ciervos en celo que organizan en aquellas frondas un patético certamen coral de berridos enronquecedores (la berrea) con la esperanza de merecer los favores de alguna hembra compasiva que se digne cederles su agujerito como banco de semen donde depositar sus genes (parece que la hembra se entrega preferentemente al que exhiba la cuerna más de desarrollada y el vozarrón más potente)…
El que esto escribe prefiere la excursión diurna sin mugidos lastimeros, en el silencio vegetal, sintiendo solo el rumor de sus propios pasos por el sendero que rodea el embalse Irabia (1922).
Vicente Peña Romero conoce mucho este pueblo y le pido que me hable de él y que me lo relacione con Benalup-Casas Viejas. Como siempre que le solicitó algún favor me lo hace amablemente: «Ochagavia es uno de los pueblos más bellos de España. En la sierra navarra ,atravesado por un río que lo refresca en verano y lo congela en invierno. Es un sito para descansar y relajarse. En muchos aspectos , he pensado que se asemeja mucho a Benalup. Su escudo en el que aparece un lobo y sus colores . Incluso celebran su patrón en Santiago y Santa Ana. De allí es uno de mis mejores amigos y tal vez por eso busco siempre relación entre estos pueblos. Aquí también puedes oír la berrea y disfrutar de ella. No son sonidos desagradables, es el sonido de la naturaleza» .