Empiezo serie nueva de 12 post. Va sobre la España rural. En concreto se trata de aprovechar un libro que me ha dejado mi ángel de la guarda, que me ayuda a combatir el síndrome de FOMO. Se llama «La España vacía. Viaje por un país que nunca fue». Me ha gustado tanto y creo que se puede aprovechar para aplicarlo al caso de Benalup-Casas Viejas que he empezado a trabajarlo y me han salido doce post.

La idea surgió cuando leí la reseña que hace de él Antonio Muñoz Molina en Babelia y termina diciendo que: “Todavía tengo que aprender mucho de este libro”. Surge este verano, que dejo descansar el blog y me da por leer y viajar. Llego a la conclusión que las dos maneras (leer y viajar) son la mejor forma de combatir el fatalismo, el conformismo, el INFOCA (instituto de fomento del catetismo), la intolerancia y de conocer mejor el lugar donde uno vive. La lectura de este libro de Sergio Molino y el viaje por España me ha hecho reflexionar sobre este pueblo y conocerlo, creo, mejor.



La segunda reflexión versa sobre el contenido del libro. Se trata del dualismo que hay en España entre la España rural y la urbana. La primera, en principio,  despoblada, pasiva y conservadora. La segunda, también en principio, densamente poblada, activa y progresista. Los que han dado clase conmigo saben que una de mis frases favoritas, que rige el curso de Geografía de España de 2º de Bachillerato es que España es un país de contrastes. Contrastes físicos (morfológicos, climáticos, biológicos o hidrológicos por ejemplo) y humanos (demográficos, económicos, culturales…). Se pueden poner miles de ejemplos pero para visualizar podemos empezar comparando Santiago de Compostela con Tabernas, Cataluña con Extremadura, el río Navia con el Segura o los pueblos abandonados de Soria o Teruel con Madrid y Barcelona. Esta dualidad, esta diversidad, estos contrastes de España le hacen ser muy rica, pero también muy problemática y están en la base de la problemática actual de la política española. El problema catalán, vasco o andaluz no se entienden sin estos presupuestos. Todos y cada uno de los telediarios y programas informativos referidos a la actualidad española incluyen alguna noticia referida a este asunto. 



Plantea Sergio del Molino: “Hay dos Españas, pero no son las de Machado. Hay una España urbana y europea, indistinguible en todos sus rasgos de cualquier sociedad urbana europea, y una España interior y despoblada, que he llamado España vacía. La comunicación entre ambas ha sido y es difícil. A menudo. Parecen países extranjeros el uno del otro. Y, sin embargo, la España urbana no se entiende sin la vacía. Los fantasmas de la segunda están en las casas de la primera. Como habitante de la España urbana, asumo sin remedio el punto de vista del inglés que se compra una casa en Gales. No pertenezco al lugar y tiendo a idealizarlo, a caricaturizarlo o a explotar su pintoresquismo. Pero, como autor de este libro, estoy obligado a entender también a los galeses que me queman la casa (se refiere a una noticia que ha comentado anteriormente sobre la quema de chalets de los urbanitas por parte de los que vivían en ese territorio en Gales). Por qué me odian, por qué no me quieren allí. Tendré que revisar la historia, hacer kilómetros con el coche, volver a leer con mucha atención toda la literatura que leí distraído cuando no sabía que iba a escribir este ensayo. Mi propósito no es tanto evitar que me quemen la casa de vacaciones sino contemplar sus ruinas sin asombro, con las manos en los bolsillos y no en la cabeza…”. 



En principio Benalup-Casas Viejas se sitúa dentro de la España vacía, la España rural. Si por un lado, su historia y geografía es ejemplo paradigmático de las características de ella (los falsos tópicos de la crónica negra, la miseria, la fealdad, el analfabetismo o el tradicionalismo) su idiosincrasia le hacen ser un pueblo de interior con características de otro de costa, una población de emigrantes e inmigrantes, un lugar que se vació en los sesenta y se llenó en los setenta y ochenta. En definitiva un ejemplo magnífico para aplicar los tópicos de la España rural, discutirlos y discernir la parte ficticia y real de dichos prototipos que alcanza en nuestro pueblo siempre un lugar primordial en ellos. 



El argumento central del libro es desmontar los tópicos que se han ido formando sobre la España vacía, la rural, lo mismo voy hacer en estos post pero aplicándolo al caso de Benalup-Casas Viejas. A ver como me sale y si  consigo mi propósito de aportar algo de reflexión y debate entre los lectores de este blog.
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