En Democracia también se utiliza el mito de la pobreza rural y se intenta sacar réditos electorales de él. Sergio del Molino lo sigue ejemplificando en el caso de Las Hurdes, en Extremadura.

Dice así: “En 1984 ganó las elecciones al parlamento de Extremadura un joven profesor socialista que sabía esconder sus modales universitarios para mostrarse como un hijo carismático de su tierra, orgullosos de su acento. El populismo en España siempre se ha vestido de chico de pueblo que triunfa en los estudios y vuelve a su tierra para beber vino del porrón de sus abuelos. Juan Carlos Rodríguez Ibarra se hizo con una mayoría absoluta y se convirtió en lo que pronto se llamaría un barón: un líder territorial con mucha fuerza y apoyo en su comunidad que le permite influir en el partido nacional. Fue el barón de los barones, y hay quien sostiene que, durante su baronesado, diseñó (quizá sin quererlo, por la propia inercia del poder y el carisma) un sistema clientelar no muy distinto al de muchos caudillos de Latinoamérica. Para la nueva Extremadura, la que tenía una bandera, la que había descubierto una identidad, la que vindicaba su habla, había varios estigmas que eliminar. Rodríguez Ibarra triunfaba con sus promesas de modernidad… Ese mismo espíritu fue el que terminó por transformar la leyenda negra de Las Hurdes en una alegría de éxito social a los sabios mandos del barón Rodríguez Ibarra. La comarca fue una obsesión propagandística que, paradójicamente, siguió la misma línea del franquismo de Fraga, aunque con más medios y más querencia por la honestidad intelectual…. La Junta de Extremadura está muy presente en forma de logotipos por toda la comarca. Todos los servicios básicos llevan su escudo, en cada curva hay carteles con detalles de inversiones y obras. Parece que Las Hurdes están a medio hacer, pero quien las visita se lleva la sensación de que el gobierno regional las atiende bien”.



El éxito electoral de los dos grandes partidos (PP y PSOE) se ha basado en una correcta lectura de la situación y en una especial atención al mundo rural, donde como ya hemos vistos los votos están sobrevalorados. Conozco a Rodríguez Ibarra, últimamente viene mucho por Benalup-Casas Viejas y siempre me ha parecido un político cercano y pegado a la realidad. Tanto en Extremadura como en Andalucía el PSOE tiene su granero electoral, fundamentalmente en el mundo rural. Los opositores ya sean políticos o mediáticos hablan del voto cautivo y del PER para explicar esta situación. En las elecciones europeas del 94 el PSOE en Benalup arrasó. En este gráfico de ABC se observa como obtiene el mayor porcentaje de Andalucía. Aunque se le atribuye al PER el número de parados era escaso en esos años. En 1983 eran 170 y el 2006 son 550 personas. En el mundo rural de Castilla León o Galicia ocurre la misma situación pero allí no hay PER  y el voto va al PP. En las recientes elecciones, el porcentaje ha pasado del 83,91 % de 1994 al 38,55% en las elecciones autonómicas del 2018. El mismo lugar, distintos tiempos y elecciones. El PSOE sigue siendo de largo la fuerza política más votada.



Seguimos con Sergio del Molino: “No queda rastro de Buñuel… Me doy cuenta de que nadie sabe o nadie quiere saber. No es algo que interese… No me atrevo a hablar de ormetá, pero se nota que el gobierno regional procura obviar toda referencia al documental maldito. Nadie más me hablará de Buñuel durante el viaje…. En el terreno académico, la Junta también ha hecho un esfuerzo grande por borrar el último hollín de la leyenda negra. … Historias como esta me han enseñado que a los pobres no les gusta ser contados por extraños y que, cuando consiguen contarse a sí mismo, escoran el punto de vista hacia la dignidad, el esfuerzo y la honradez… Pero es preferible un pueblo susceptible a un pueblo que no tiene forma de responder al relato que otros hacen de él.  La paradoja de Las Hurdes es que la narración autobiográfica coincide con la franquista. En casi nada se distinguen los alegatos del Servicio Informativo Español de las inauguraciones triunfales de Rodríguez Ibarra con sus visitas reales que ponen fin a la leyenda negra. Apenas hay diferencias entre la filmación del no-do con la visita de Fraga en 1976 y las fotos de la prensa regional de cualquier visita de Rodríguez Ibarra. La comarca ha hecho suya esa historia no porque sea más real, sino porque le sienta mejor”.  



Más emblemático me parece el caso de Casas Viejas que el de Las Hurdes para entender como se manipula el pasado para controlar el presente y el futuro. Al olvido impuesto por decreto en el franquismo le siguió la indiferencia y el hartazgo que le sucedió en democracia. La gente estaba harta de que vinieran de fuera a contarle y manipularle lo que había pasado en su pueblo. Muy trabajosa y difícilmente se ha impuesto la versión contada desde dentro y que vira a cuestiones de “dignidad, honradez y esfuerzo”. Pero además de lo complicado que ha sido el proceso queda mucho que recorrer y conseguir. Ello no es casual, ni fortuito responde a unos intereses concretos y lo que ha conseguido la sociedad civil ha sido con mucho sudor y a veces lágrimas. Todavía hay gente que le produce hartazgo y molestia que se vuelva hablar de los sucesos de Casas Viejas. Yo lo entiendo en este contexto. Por supuesto, que también lo respeto. 



Es evidente que el Benalup-Casas Viejas anterior a 1975 no se parece ni en el blanco de los ojos al actual. El mundo rural hispano ha sufrido grandes transformaciones, tanto desde el punto de vista tecnológico como del consumo ha igualado al urbano. Pero el proceso se ha hecho con muchas pérdidas medioambientales y sociales, porque se han impuesto los valores de la ciudad sobre los del campo. Ahora, los usos y aprovechamientos ya no solo son agrarios, sino que se han diversificado y sobre todo a través del turismo y las segundas residencias se ha convertido en el patio de descanso y recreo de “los civilizados”.  En consecuencia, puede decirse que el mundo rural ha perdido su caracterización tradicional y se ha convertido en un espacio multifuncional en el que convergen multitud de usos propiciados por las nuevas demandas y por las perspectivas de futuro que se ofrecen al mundo en las sociedades desarrolladas. En este sentido, el mundo rural acusa hoy de las presiones del mundo moderno (urbanización, vías de comunicación), frente a las cuales se hace necesaria la adopción de prácticas agrarias que favorezcan la preservación del entorno y la conservación de la naturaleza bajo nuevas premisas del desarrollo rural. Evidentemente hemos y estamos asistiendo a la derrota del mundo rural y a la victoria del mundo urbano. Se ha producido o/y se esta produciendo la urbanización del campo.






Ello a veces, como contaba en el libro Del Molino con los chalets en el País de Gales o como ocurrió algunas veces con el campo de golf en B-CV (siempre incidentes muy aislados)  ha generado problemas de rechazo hacia el mundo urbano que “los invade”. No obstante, en el caso de B-CV estos problemas han sido mínimos, porque, entre otras cosas, es un pueblo de aluvión, formado con idas y venidas, en su ADN lleva incluido los movimientos migratorios. A principio del siglo XXI dos grandes proyectos hoteleros se instalaron en el pueblo; el campo de golf y Utopía. Por distintas razones, en un principio no cuajaron y no establecieron buenas relaciones con la población local. A partir de 2017 nuevos emprendedores se hacen cargo de estos proyectos y parten de la premisa de contar con la población autóctona para el desarrollo de su empresa. La lección se había aprendido y más en un pueblo como este que en tan fácil contar con la colaboración y la hospitalidad de la población local. Especialmente destacable es la buena marcha del proyecto actual de Utopía, pues sin abandonar sus señas de identidad, las ha compatibilizado con la integración del pueblo en el proyecto, aunque de forma lenta y paulatina, como no podía ser de otra forma.



Sergio del Molino termina este capítulo insistiendo en las transformaciones ocurridas en los últimos cincuenta años en el mundo rural.“… Entre las dos digestiones (se refiere a la producida por la comida de Marañón en 1922 y a la actual suya) hay dos países extranjeros que, aunque ocupan el mismo lugar en el mapa, no se parecen en nada.”
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