En España tenemos un sistema de ciudades bipolar. Madrid y Barcelona son las grandes urbes. Aunque para el caso de Benalup-Casas Viejas por cuestión de cercanía geográfica y política es Madrid la ciudad más importante de España a la que acude a cubrir sus necesidades y servicios más específicos.
Juan Eslava Galán en «1000 sitios que ver en España al menos una vez en la vida» dice lo siguiente:
MADRID, VILLA Y CORTE
Madrid, la capital de España, es una ciudad cosmopolita donde nadie se siente forastero. Situada en el centro geográfico de la Península, comenzó su andadura histórica como Mayirt o Magrit, un modesto castillo de las defensas avanzadas de Toledo. Todavía quedan restos de sus muralla árabe en la cuesta de la Vega, cerca de la catedral de la Almudena. Felipe II la designó sede de la corte en 1561 y desde entonces no ha dejado de crecer.
Madrid no se ve en un día, pero lo imprescindible para hacerse una idea en una visita rápida sería la capital de los Austrias. Yo comenzaría remontando la calle Huertas y buscando el convento de las trinitarias y los solares de las casas de Quevedo, Cervantes, Calderón, etc., plaza de Santa Ana, Cervecería alemán, donde los toreros, plaza de la Villa, plaza Mayor, Puerta del sol y, por ahí, una asomada a la Gran Vía y paseo tranquilo por el Retiro, sentada frente al estanque y asomada a la cuesta Moyano.
En Madrid siempre ha comido bien el que ha tenido de qué. La oferta de tabernas, mesones, comederos y restaurantes es variadísima. Los mejores productos de cada región van a parar a Madrid, desde el marisco gallego hasta el jamón de Huelva y no digamos las carnes de la Meseta del Cantábrico. En Madrid es casi obligatorio comer un cocido madrileño con algo más de avío que el que cantaba Pepe Blanco…. En la Cava Baja hay muchos restaurantes tradicionales, entre ellos Lucio, famoso por sus huevos estrellados. Zalacaín ofrece alta cocina personalizada en vajilla de diseño exclusivo. Tiene una estrella de la guía Michelín y tres soles de la Campsa. Abstenerse mochileros y camisas jaguallanas sin corbata. Para el bocadillo de calamares de toda la vida, El Brillante, frente a la estación de Atocha, desgraciao.
Para el típico churro madrileño, lo primero es distinguir entre churro, el delgado, y porra, el grueso. Existe en Madrid la mala costumbre, impuesta por la prisa, de desayunar churros fríos y duros. Si uno quiere calientes, como Dios manda, vaya a la castiza Casa Manolo (calle de Jovellanos, 7), detrás del congreso de los Diputados (donde también hacen buenos churros). Asterio Otra churrería recomendable es la chocolatería San Ginés, detrás de la iglesia homónima.
Le he solicitado a varios conocidos colaboración para que me escribieran sobre Madrid. El periodista Fernando Santiago accedió muy amablemente. Esto ha escrito:
«MADRID, ROMPEOLAS DE LAS ESPAÑAS
Así lo definió Machado y creo que representa muy bien el espíritu de esta ciudad tan carente de una identidad definida y excluyente que la hace atractiva para cualquiera. No hay madrileños de dos generaciones, hay vecinos y eso la hace una ciudad acogedora y abierta. Hay muchos madrises, si me permiten el casticismo. El de los Austrias y la plaza Mayor, el del Barrio de Las Letras, tan de moda ahora. A mí me gusta la Arganzuela, el Madrid popular de las zarzuelas y los sainetes: Lavapiés, Embajadores, Mesón de Paredes, La Latina, Cascorro, Tirso de Molina. El Madrid de El Rastro: la plaza del Mundo Nuevo, la Ribera de Curtidores. Queda alguna corrala en la calle Tribulete y ahora Lavapiés se ha convertido en un maravilloso espacio multicultural donde convive gente de distintas razas, religiones e identidades, donde se hablan muchos idiomas y se puede comer en un senegalés, un hindú o un chino. Hace 50 años no era así, era un barrio popular y un poco marginal pero por algo ha cambiado tanto la ciudad.
También me resulta muy recomendable el Madrid de Chueca, con la diversidad sexual acorde con una sociedad del siglo XXI y la creatividad que tiene ese barrio a la hora de la hostelería o el comercio. Tengo maravillosos recuerdos de Malasaña, que estaba muy de moda en mi época juvenil: desde la plaza del 2 de Mayo y alrededores, que tan bien retrató Juan Madrid en su trilogía de Tony Romano. Ahora el barrio se ha gentrificado un poco, como La Latina y una parte importante del centro , pero sigue siendo maravilloso. También guardo recuerdos imborrables de Argüelles, espacio para las movidas universitarias, tanto para ir de copas como para manifestarnos por cualquier cosa. Y Vallecas, el barrio rojo de Madrid, el del Padre Llanos y el de los cantautores. No es un sitio para ir de turismo pero no se puede olvidar. O Carabanchel, que cuando era un pueblo fue masacrado por las tropas franquistas cuando entraron en Madrid. Por supuesto el Calderón, el Puente de Toledo, el Puente de Praga y el de la Princesa, la ribera del Manzanares y todo el Pasillo Verde ferroviario que cambió una parte importante de Madrid, desde la estación de Peñuelas a la de las Delicias, el sur de Madrid, tan representativo y tan popular».
El que esto suscribe ha estado muchas veces en Madrid. De viajes de estudios, tanto de alumno como profe, de trabajo, de fiesta, para ver cine, teatro, museos, para ver al gran Real Madrid y algún etcétera que otro. Les voy a contar cuatro anécdotas sobre Madrid. Un amigo benalupense dijo una vez en una reunión que había que ir a Madrid que le habían dicho que era muy bonito, seguro que cuando lea esto se acuerda, luego estuvo y comprobó que era verdad. La segunda fue el 31 de diciembre de 1989. Unos amigos nos fuimos a celebrar el fin de año a la plaza del sol y a mí se me ocurrió brindar por lo que sería nuestra década. Así fue, aprobé la oposiciones, me casé, vine a Casas Viejas, vino Irene… La tercera es más seria. Junio de 1976 viaje de estudios de octavo. Nos escapamos por la noche del hotel y nos fuimos a la plaza Mayor. Un hippy con los pelos largos nos pidió dinero para un bocadillo, yo le dije la cursilada de que no se lo daba porque seguro que se lo gastaba en vino. Me dio una lección. Me dijo que se había ido de casa porque en el trabajo le obligaban a cortarse el pelo. Y para él las cosas eran como él quería que fuese, no como eran o como le decían. Yo le conteste que en aquel momento el reloj de la plaza mayor decía que eran las dos y eran las dos. Y me dijo que si él quería que fueran las doce serían las doce, aunque pusiera el reloj que eran las dos. He pensado mucho en aquello. Cada vez me importa menos la hora que el reloj dice que es. La cuarta es que en el 2005, en una discoteca que no recuerdo el nombre se consolidó, una de las canciones que han formado la banda sonora de mi vida; I will be survive.






En el "centro", Madrid es una ciudad bonita, por lo menos a mí me gusta mucho, pero ….. para gustos colores. Contestando a algunos de los "dichos" escritos. Mi mujer es madrileña de muchas generaciones (por parte paterna) y yo, de primera generación pero, mis nietos de tercera, por parte de padres y abuelos. Nací en ese "centro" pero a los tres años me llevaron a Vallecas, frente al campo del Rayo Vallecano y, desde el 53 ya han pasado años. Entonces Vallecas (el Puente de) era uno de los extra-radios de Madrid pero desde el Cerro del tío Pío (ahora del tío Pío Felipe) se podía y se puede actualmente, ver Madrid "al completo". Ahora hay un parque que se llama el de las Siete Tetas (por las colinas redondeadas) en ese cerro y desde ahí, "El Mirador", con un Kiosko del mismo nombre donde tomar un refrigerio. ¿Dónde está? Si vas, sigue esta dirección desde Atocha, Avda. Ciudad de Barcelona, Puente de Vallecas, Avda. de la Albufera (hasta Portazgo, metro) Esta era la antigua Nacional 3 (de Valencia) y, nada más pasar el Estadio de Vallecas (que queda a la derecha) estaba el punto kilométrico y la casa de los Peones Camineros (al último, tuve el placer de conocerle) y luego, como a 300 metros hay un cruce grande y nos vamos a la izda, por una cuesta, en cuyo final y a la izquierda de nuevo y, como a 500 metros y en una curva, está el citado Parque. La calle, Benjamín Palencia. Desde ahí, Moratalaz está a tiro de piedra. Lo digo porque en Vallecas hubo mucha gente de Andalucía que, normalmente, hacían casitas más arriba del campo del Rayo, a la derecha, en unos barrios conocidos como "Las Palomeras" (altas y bajas) y, más a la derecha el famoso barrio de "El Pozo del tío Raimundo". Estos barrios (también en Moratalaz) con gente trabajadora donde los curas, con ideales de Jesucristo y a los que dieron en llamar "curas comunistas" porque trabajaban y ayudaban a los trabajadores, pusieron en práctica el Evangelio de Jesucristo, ….. el que él predicó. Cuando vayan a Madrid ya tienen algo más que conocer, con historia reciente; que no es el "centro".